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El hogar como escuela

 

M. GÓMEZ, S/C de Tenerife 

15/03/09 EL DIA Canarias

¿Es posible una educación adecuada e integral fuera del sistema educativo? El debate se ha avivado durante los últimos años en España, al calor de la pujanza que ha adquirido el "homeschooling", la educación de los hijos en casa. Canarias no es ajena al fenómeno. Algunas familias -no existen datos exactos al respecto- se han decantado por esta alternativa y han encontrado, al igual que en otras comunidades autónomas, el rechazo de la Administración, que, aunque admite la posibilidad de suplir la formación académica, alega problemas de "socialización" para argumentar su postura.

EL DÍA ha hablado con dos madres de Gran Canaria que forman parte de la Asociación para la Libre Educación (ALE), que agrupa a los "homeschoolers" españoles. Esther tiene una hija de quince años que empezó en septiembre a estudiar en casa y un hijo de nueve que lleva tres años haciéndolo. Ambos están matriculados en una academia a distancia y el pequeño recibe una supervisión más directa de su madre.

Esther tomó esta opción cuando su hijo menor, con problemas de hiperactividad, empezó a tener dificultades en el colegio. "Necesitaba aprender de una forma más activa, no sentado en un pupitre. Conocí otra forma de educar y decidí hacer la prueba. Hasta ahora va muy bien, estoy contenta", explica.

Respecto a los supuestos problemas de socialización de los niños que se forman en el hogar, aduce: "Es más un problema de la sociedad que del niño mismo. Mi hijo va a actividades extraescolares y se relaciona perfectamente, pero a veces otros chicos, cuando saben que no va a la escuela, lo tratan con recelo. Sin embargo, cuando juega con otros que no lo saben, todo va perfectamente".

Cuando sacó a su hijo del sistema, el colegio advirtió de que derivaría el caso a los servicios sociales y estos amenazaron con llevarlo a los tribunales, lo que finalmente no ocurrió. La Fiscalía sí intervino en el momento en que su hija mayor abandonó el colegio, pero el caso se archivó.

A Teresa, el argumento de la socialización le produce indignación: "Es un mito. Un niño que se educa con su familia no está encerrado. Puede ir a clases de música o hacer otras actividades. La formación académica la reciben en casa; el resto, fuera".

Además, Teresa pone en duda el modelo social que los niños experimentan en la escuela. "¿Qué tipo de socialización reciben en el colegio? ¿Cuántos casos de acoso se producen?", se pregunta.

Tanto Esther como Teresa coinciden en denunciar las "incoherencias" en las que incurre la Administración, y ambas recurren al mismo ejemplo, el de los niños que viven en el espacio natural de Güi-Güi -un aislado enclave de Gran Canaria-, que, debido a la imposibilidad física de acceder a un centro educativo, reciben educación en sus domicilios. "¿Por qué ellos sí y no unos chicos que viven en el centro de la ciudad y que pueden jugar todos los días con otros niños?", se preguntan.

La "excepción" que constituye España respecto a otros países de su entorno donde el "homeschooling" está admitido -Portugal, Francia, Italia, Reino Unido- es otra contradicción. Así, Teresa detalla que un joven británico que se haya educado en el hogar y que pretenda ingresar en una universidad española sólo tiene que someterse a una prueba en su país y aprobar 7 asignaturas para ha-cerlo sin necesidad de cursar Ba-chillerato o presentarse a la PAU.

El director territorial de Educación en Santa Cruz de Tenerife, José Zenón Ruano, considera que la ley "lo deja claro" al establecer dos tipos de educación: la académica, "que tal vez se podría suplir en casa", y la social, que no se garantiza de esta manera, ya que "los valores se educan en comunidad". Por ello, el Gobierno regional se ha negado a autorizar a las familias que han solicitado la desescolarización.

Los partidarios de esta modalidad educativa se sienten amparados por la Constitución Española, que reconoce la libertad de enseñanza y no hace referencia a la escolarización, un concepto que sí figura en la Ley Orgánica de Educación (LOE). "El valor constitucional de la libertad no se recoge en la ley, pero la Constitución está por encima de cualquier ley", observa Sorina Oprean, presidenta de ALE, quien, además, interpreta la legislación actual como un residuo del Franquismo, pues fue el régimen, en 1970, el que introdujo la escolarización obligatoria después de casi 120 años de "supervivencia" de los principios de la Ley Moyano, así llamada por el ministro que la impulsó en 1857.

Despenalización

Las posiciones de los "homeschoolers" recibieron un espaldarazo con la sentencia del Tribunal Supremo del año 1994 que "despenalizaba" esta práctica y establecía que "no cabe descartar los modelos educativos basados en la enseñanza en el propio domicilio siempre que se satisfaga con ella la necesaria formación de los menores".

"Mira que han pasado años y nada: es como si esta sentencia no existiera, como si fuese papel mojado", se lamenta Anna, también miembro de ALE, que responde a las preguntas de este periódico desde la Península por medio de correo electrónico.

Según la Constitución, los poderes públicos garantizan el derecho de los padres, pero Anna no está muy convencida de que esto sea realmente así. "Aunque sólo una familia en todo el país siga acosada y amenazada por decidir qué educación quiere para sus hijos, este derecho no está garantizado", dice.

"La situación legal es que la Constitución reconoce la libertad de enseñanza y, sin embargo, nuestros funcionarios no lo hacen, por lo menos hasta gastar un montón de tiempo y dinero del contribuyente para constatar que no hay abandono", indica Anna, que informa de que en 2008 se archivaron seis casos -uno en Canarias- y en 2009 ya se han archivado dos -también uno en las Islas-. "No hubo un sólo fallo en contra. Esta es la situación real", sentencia.

Una educación sin escuela

sinesuela periodico diagonal

UNA FORMA DIFERENTE DE APRENDER

 

 

 

 

N. Modinos (Redacción) Periódico Diagonal

Cuando lo habitual es una vida prediseñada, la alternativa se convierte en la vía directa para otro mundo posible.

Muchos criticamos múltiples aspectos del mundo en que vivimos. Desde el “así son las cosas” hasta intentar mejorarlas mediante la política, el asociacionismo, etc. En este margen encontramos por estos lares quienes aportan su trabajo desde la crianza sin escuela. Esta apuesta surge del convencimiento de la importancia de la infancia en la posterior actitud de las personas adultas y la incidencia, por ello, en la marcha de la sociedad. Como tratemos a los niños hoy, conducirán mañana la sociedad en consonancia.

Y no sólo mira al después, también el aquí y ahora: promoviendo unos aprendizajes que saboreen los contenidos, en vez de limitarnos a saberlos, y apostar por un pensamiento en marcha, desmarcado de ideas preestablecidas, sirve para ir deconstruyendo el poder arrollador del ideario único. Una educación sin escuela puede partir del deseo de una crianza que tiene en cuenta las necesidades naturales, y diferencia entre éstas y los convencionalismos. Un camino que surge de confiar en la vida, ya que nacemos con el instinto completo. Mediante una convivencia sin jerarquías, aunque las necesidades y capacidades sean diferentes, busca un acompañamiento durante el crecimiento que no signifique imponer unos criterios demasiadas veces debidos a simples miedos y costumbres.

Contra la enseñanza premeditada y orientada, está el aprendizaje que acaece, el suceder de las cosas, los aconteceres cotidianos que se convierten en guías didácticas naturales y espontáneas. No hay nada prefijado, con habilidad e imaginación una cosa lleva a la otra. El día a día va dando la confianza y evalúa el proceso, sin esperar un producto acabado ni elaborado más que por el propio protagonista. Una perspectiva distinta El currículo consta de dar más importancia al trato de las emociones, al entorno apropiado, a potenciar la búsqueda de los propios intereses, a desarrollar una sana socialización, a involucrarse en actividades colectivas, etc. Y no tanto a acumular datos memorísticos o analíticos, que siempre podrán adquirirse posteriormente.

Es gozoso vivir al hilo de sus descubrimientos y aprendizajes sin delegar. Pero es difícil cuando se siente el riesgo de hacer algo no reconocido y, a menudo, criticado; sin modelos que copiar, con el miedo a un resultado incierto, sin descansos, ya que el aprendizaje atraviesa todos los momentos de la vida. También es difícil compatibilizar los intereses de unos y otros cuando, pasados unos años, su necesidad de acompañamiento ya no es tan grande.

La alegría y felicidad durante la infancia, las relaciones de cariño y cooperación, el grado de reflexión, la participación en casa y en la calle, la sensibilidad hacia los sentimientos de otros y mantener siempre la curiosidad por aprender, son algunos de los “objetivos evaluables” de esta ‘sin escuela’. Aunque no se podrán sacar conclusiones definitivas ni podremos calificar cuantitativamente, porque no se puede compartimentar la realidad y porque los condicionantes y los efectos son transversales. La rueda del sistema educativo, social, global atropella el ánimo contrainstitucional de las personas.

Empezando por las carencias que nos inculcan, consiguen que, a base de simulacros y retales, traguemos carros y carretas desde los primeros años, preparándonos para legitimar y reproducir sus esquemas. Terminando por golpearnos con su autoridad si enfrentamos nuestros miedos, nombramos lo que sucede y osamos autodirigir nuestras propias vidas al margen de sus preceptos e instituciones. En este tema existe un cierto vacío legal ya que la educación es obligatoria, pero ¿significa eso escolarización? Si se tienen las cosas bien pensadas, no tiene por qué llegarse al caso o haber demasiado problema en abordar estos aspectos jurídicos. Más importante que esto puede ser compartir inquietudes y experiencias con personas afines o contar con el respeto de familiares, amigos, vecinos, docentes y gente en general, aunque muchas veces no estén de acuerdo. Imprescindible es el debate vivo con los más posibles y a menudo, buscar espacios y posibilidades para repreguntarse y actuar, que de ideas y opiniones ya saturaron la pizarra.


Aprobar en la escuela es fácil


La pugna por los programas educativos entre distintos grupos sociales y políticos, viene a demostrar que la escuela no es neutra. Está plenamente asumido que es un agente socializador. Digamos también que es el transmisor de la cultura. Completemos con que es un potente movilizador para un futuro individual determinado, los saberes técnicos. El conocimiento técnico se orienta desde y para el modelo en que se va a ejecutar: ¿Cómo podría educar para la cooperación en el libre mercado? No seríamos ‘competitivos’. La cultura se interioriza a pasos agigantados como un bien de consumo: ¿Tendría sentido una cultura del ser en vez de una cultura del tener? No sería ‘rentable’.

Aunque así lo intentara, es obvio que la escuela pierde progresivamente protagonismo como instancia socializadora. No tiene capacidad para proteger a la infancia de lo que se le viene encima. Una ciudadanía instruida, racional e ilustrada (decían algunos) es lo único que puede evitar la dictadura, la demagogia y la tiranía. El patente fracaso escolar hace palpable que no estamos en condiciones de defender la democracia.

O sí, si a la mona la visten de seda y organismos supranacionales no democráticos parten y reparten, mientras nosotros consumimos el circo mediático de una papeleta cada cuatro años que, en el escenario global, sólo son matices en las guirnaldas del pastel. Para esta socialización, para esta cultura, para este mercado, aprobar en la escuela es fácil.

 

 

LA PREGUNTA. “¿Y tú echas de menos al bailarín que podrías haber sido si tus padres te hubieran metido a una academia a los cinco años?”. (Pregunta a un adolescente sobre lo que podría echar de menos si hubiera ido a la escuela)

 

Cataluña abre la vía para formar a los hijos en casa

EL PAIS 05/03/2009  J. G. B. - Barcelona –

Cataluña puede convertirse en la primera comunidad autónoma donde enseñar a los hijos en casa, sin necesidad de ir a la escuela, sea legal. La Generalitat ha abierto la puerta a esta opción que no contempla la Ley Orgánica de Educación (dice que la escolarización es obligatoria de los 6 a los 16 años), pero que, según las asociaciones que defienden este tipo de aprendizaje, unas 500 familias en España la practican de facto. La homeschooling está permitida en diversos países de la UE y en EE UU.

Los tres partidos que sostienen al Gobierno catalán (PSC, ERC e Iniciativa) han presentado una enmienda a la Ley de Educación de Cataluña para que los padres puedan optar, "excepcionalmente", a que sus hijos cursen la educación básica "en el ámbito familiar". En caso de aprobarse, la Generalitat redactará un reglamento para someter el proceso al máximo control. Así, se respetarán los derechos de los menores y se garantizará que el docente tenga la capacitación adecuada.

La propuesta prevé fijar un sistema de acreditación para que el menor obtenga el título de ESO. Las familias que ahora practican, por su cuenta y de forma alegal, la escolarización en casa, se enfrentan a otro problema: sus hijos tienen que esperar dos años (de los 16 a los 18) para presentarse al examen de secundaria.

Casos excepcionales

El debate está sobre la mesa. Los críticos recuerdan que la escuela va más allá del contenido académico -relación con otros niños, educación en valores, etcétera- y argumentan que los padres no pueden sustituir la figura del profesor. Las familias que están por la escolarización en el propio hogar defienden lo contrario y aseguran que el niño aprende a leer y escribir, pero también a "vivir". La Constitución establece que "la enseñanza básica es obligatoria y gratuita" y que "los poderes públicos garantizarán el derecho de todos a la educación, mediante una programación general de la enseñanza". Los padres que defienden la educación en casa interpretan que la ley fundamental no obliga a la escolarización. El Ministerio de Educación evitó pronunciarse ayer sobre esta propuesta y su posible colisión con la ley estatal. El que fue secretario general de Educación en la anterior legislatura, Alejandro Tiana, considera que el Gobierno catalán "tiene margen de maniobra" para impulsar el cambio, siempre y cuando éste se refiera a "casos excepcionales".

 El texto íntegro -traducido al castellano- de la enmienda presentada por los grupos parlamentarios catalanes que dan apoyo al actual Gobierno de la Generalitat de Catalunya (PSC, ICV y ERC):

Enmienda n.º 170

De adición de una nueva disposición adicional*

"Escolarización en las enseñanzas obligatorias*
 *Las enseñanzas obligatorias establecidas en el artículo 5.1 se imparten normalmente en los centros educativos. No obstante, reglamentariamente se establecerán las medidas de garantía de los derechos de los niños y jóvenes de aquellos padres, madres o tutores que opten excepcionalmente por educar a sus hijos e hijas, en las etapas de la educación básica, en el ámbito familiar. En las medidas que se establecerán reglamentariamente se preverá el procedimento de acreditación pertinente para obtener el título de Graduado en Educación Secundària Obligatoria. *


Se ha copiado de forma íntegra tal como aparece en un documento del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana titulado: Enmiendas impulsadas por
Esquerra y firmadas conjuntamente con PSC e ICV.


 

El homeschooling en España /Recogida de datos para la elaboración de la tesis doctoral/

PETICIÓN DE COLABORACIÓN A TODAS LAS FAMILIAS QUE EDUCAN A SUS HIJOS EN CASA

Hola:

Mi nombre es Carlos Cabo. Soy catedrático de Instituto y profesor asociado de la universidad de Oviedo. En la actualidad me encuentro realizando la tesis doctoral sobre el homeschooling en España, y es para ello para lo que solicito vuestra colaboración (madres y padres que educáis a vuestros hijos en casa).

He lanzado una encuesta que trata de recabar información sobre los aspectos más relevantes del homeschooling en nuestro país. Dicha encuesta es larga, pero fácil de responder, al menos desde el punto de vista técnico, ya que se presenta como un formulario en el que basta con marcar una o varias casillas de cada epígrafe, existiendo siempre la posibilidad de ofrecer, en un espacio en blanco, una respuesta libre, o bien de matizar una opción previamente seleccionada.

Como toda tesis doctoral, ésta estará sometida a criterios de rigurosidad e independencia. Dicho lo cual, animo y ruego encarecidamente a todos los que educáis en casa a que colaboréis con mi trabajo de investigación, lo que redundará en un mayor y mejor conocimiento del homeschooling en España, y, por consiguiente, en una mayor estima y respeto del mismo.

A quien va dirigida la encuesta

La presente encuesta va dirigida a las madres y a los padres que, teniendo hijos en edad escolar, han decidido no escolarizarlos, asumiendo ellos mismos la responsabilidad de su educación o, lo que es lo mismo, educándolos en casa. También va dirigida a las madres y a los padres cuyos hijos no han alcanzado todavía la edad escolar, pero que ya están siendo educados en casa y lo seguirán siendo en el futuro, pues las madres y los padres tienen claro que no recurrirán a la escolarizació n.

Quienes deben responder a la encuesta

La encuesta está diseñada para que sea respondida por la madre y por el padre, si ambos viven con los hijos. Si no fuera así, la encuesta deberá ser respondida por quien conviva habitualmente con ellos.

Objetivo del estudio

Con el presente estudio pretendo contribuir a la resolución del vacío de conocimiento que existe sobre el homeschooling en España. Para ello abordaré el tema en toda su amplitud, estudiando los motivos que impulsan a las madres y a los padres a educar de otra manera, las dificultades legales con las que se encuentran, los valores que intentan trasmitir a sus hijos, la forma de gestionar los tiempos y las actividades educativas, la socialización de los niños, etc. Utilizaré como fuente de información principal los datos, las opiniones y los sentires de las familias, sin obviar todas las circunstancias adyacentes que contribuyan a esclarecer esta práctica educativa.

Sobre las respuestas

Ruego franqueza y sinceridad en las respuestas. De ello depende el éxito o el fracaso del presente trabajo.

Protección de datos

Los datos recogidos serán tratados de forma totalmente confidencial y anónima.

Página Web en la que se encuentra la encuesta

http://carlos.scienceontheweb.net/

Dudas

Si alguien tuviese alguna duda o desease recibir una información complementaria sobre cualquier aspecto de la encuesta o del trabajo puede ponerse en contacto conmigo, a través del correo cabocarlos@gmail. com

Participación

Para que la imagen resultante del trabajo sea representativa de todo el colectivo de los que educáis en casa y no sólo de unos pocos (quiero que en esa imagen podáis reconoceros todos), solicito vuestra participación, respondiendo a la encuesta.

Cuento con vuestro apoyo.

Gracias por anticipado.

Carlos Cabo

 

Escolarización obligatoria y libertad de educación

Comunidad Escolar, Nº 698

 

El fenómeno de la "escolarización en casa", que supone la participación activa de padres y madres en la educación académica de los hijos, y consecuentemente la no asistencia de éstos al colegio, empieza a abordarse tímidamente en España. En el presente artículo, su autora analiza esta nueva e incipiente realidad.

 

                  

Lola Luengo

Profesora de la Escuela Oficial de Idiomas.

 

En sus inicios, hace ya  tres  décadas en EE.UU., Canadá y Australia, y en Europa en el Reino Unido, fueron razones religiosas o ideológicas las que llevaron a grupos reducidos de padres y madres a optar por esta vía educativa. Hoy en día, sin embargo, la mayoría de los padres y madres del más de millón y medio de niñas y niños escolarizados en casa actualmente en EEUU, o de los 300.000 en Europa aduce fundamentalmente razones pedagógicas y académicas para esta "objeción escolar", como es también denominada la educación en casa.


Declaran estos padres que decidieron plantearse la educación de sus hijos de otra manera tras reflexionar sobre la efectividad de los aprendizajes en los actuales sistemas educativos, sobre el excesivo acaparamiento que "los estudios" ejercen en la vida de niños y adolescentes, y sobre la ansiedad general que proyectan sobre la vida familiar durante de todo el periodo de escolarización.


Alentados por las nuevas corrientes pedagógicas y tecnológicas, llegaron al convencimiento de que si realmente padres y madres están dispuestos a dedicar la necesaria cantidad de interés y esfuerzo para llevar a cabo la "aventura de aprender juntos", muchas de esos aspectos negativos podían paliarse en gran medida cuando no se eliminase por completo con la escolarización personalizada y en casa. Añaden además que actualmente se dan las circunstancias suficientes y necesarias para considerar esta alternativa muy seriamente: el nivel de capacitación de los padres y la creciente accesibilidad a todo tipo de información y materiales educativos están facilitando de tal manera el proceso que la experiencia está resultando más sencilla y gratificadora de lo que pensaron en un primer momento.

 

 

Acusaciones de ilegalidad

 

Desde sus orígenes, este modelo educativo tuvo que hacer frente a la acusación de ilegalidad, con la consecuente demanda judicial contra los padres, por desacato de la legislación educativa correspondiente, que imponía la "escolarización obligatoria" como única vía legal para recibir una educación académica hasta los 16 años. Hoy sabemos que lo que este fenómeno realmente sacó a la palestra no fue educación en casa sí o no, sino educación fuera del marco único que impone la ley sí o no, convirtiéndose así en el germen que originó que cada vez más sectores de la sociedad en los respectivos países se cuestionaran la legitimidad y la constitucionalidad de la "escolarización obligatoria" tal como ésta había sido entendida hasta entonces.


Tras años de contenciosos con el ejecutivo, y avalados por los excelentes resultados académicos obtenidos por los jóvenes escolarizados "en casa" (primero en secundaria, y posteriormente en la universidad, valga de ejemplo el caso de la universidad de Harvard, que da admisión preferente a "escolarizados en casa" por su capacidad para el autoaprendizaje y la autodisciplina), y arropados por la creciente demanda social antes mencionada, cuestionando la legitimidad de la "escolarización obligatoria", los padres pioneros de la experiencia lograron que se fueran modificando las leyes en sus respectivos países hasta obtener el definitivo reconocimiento legal de la "escolarización en casa", abriendo las puertas así a otras vías educativas que no pasaran por la escuela obligatoria.
Paulatinamente otros países fueron modificando sus leyes en la misma dirección, y hoy en día son numerosos los Estados en que se puede optar "legalmente" por este tipo de educación, reconociendo así el derecho a la libertad de educación tal como se contempla en la Declaración Universal de Derechos Humanos. En nuestro país, por ahora, la legislación educativa no ha dado muestra alguna de sensibilización al respecto, aún cuando la mayoría de los países de la Unión Europea han dado ya su reconocimiento legal a la escolarización en casa.


Los padres y madres españoles que han decidido inclinarse por esta vía, han tenido que afrontar la acusación de ilegalidad por parte de inspectores y Ministerio, juicio incluido. Aún hoy, cuando los jueces españoles han confirmado que los padres que optan por este sistema educativo basando su decisión en consideraciones pedagógicas o académicas están simplemente ejerciendo un derecho fundamental recogido en la Constitución (Art. 27.3), ley de rango superior a las leyes educativas. La ley no distingue entre "no escolarización por abandono y desidia de los padres" y "no escolarización por intervención directa y activa de los padres en la educación de los hijos": ambas son igualmente ilegales. Lex, dura lex. No es de extrañar que, como sucedió antes en otros países, muchas personas encuentren claros síntomas de conflicto entre derechos y deberes en nuestra legislación educativa.


¿Qué ha sucedido para llegar a este punto en que un concepto que surgió para la defensa de un derecho humano fundamental puede llevar a la ilegalidad a aquellas personas que partiendo de la misma premisa, defender el derecho a la educación, intentan ejercer otro derecho igualmente fundamental: la libertad de educación?

 

 

Escolarización universal: un gran logro social

 

El siglo XX fue testigo de un consenso histórico sin precedentes: la aceptación generalizada de que las instituciones estatales de las naciones tienen en primera instancia dos campos de obligatoriedad: ofertar educación y sanidad públicas y universales de tal forma que todos los ciudadanos y ciudadanas de un país tengan la posibilidad de ejercitar su derecho a acceder a ambos servicios. Así nació el concepto de "educación como derecho universal", en teoría el mayor logro de la humanidad desde la abolición oficial de la esclavitud. Menos romántico, o para ser exactos nada romántico, es el origen de los sistemas educativos obligatorios actuales. Aún así, qué duda cabe de que si hoy tenemos los niveles actuales de conocimientos en nuestro mundo occidental es precisamente gracias a la implantación de esos sistemas educativos y quizás, quién sabe, a su "obligatoriedad". No debemos olvidar tampoco que en la práctica funcionaban realmente como una ley de "protección al menor", impidiendo la incorporación de los jóvenes al mundo laboral antes de los 14 años, y actualmente antes de los 16.


Pero los tiempos cambian, y las necesidades sociales cambian con ellos. Todos los inventos, los descubrimientos, las grandes ideas que revolucionan el pensamiento, e incluso los logros sociales, cumplen su función histórica, es decir nacen, crecen, se reproducen y dan pasos a nuevas formas de descubrimientos y logros. Sería impensable habernos quedado en la rueda, en la imprenta, o en las ideas de la ilustración, aunque efectivamente revolucionaron las formas de transporte, de difusión del conocimiento, y de organización social: fue precisamente porque ellas existieron y en función de lo que ellas nos dieron cómo hemos llegado a alcanzar formas más efectivas de transporte, de difusión del conocimiento, y de organización social.


Y la educación no es ajena a esta evolución natural de los fenómenos sociales. O por lo menos, no debería serlo. A nadie se nos escapa el avance social que supusieron las medievales escuelas gremiales, pero cuando a raíz de la revolución industrial surgió la necesidad de cualificar a los trabajadores para incrementar su producción, lógicamente tuvieron que dar paso a las primeras escuelas del siglo XIX, tal y como éstas posteriormente tuvieron que hacer con nuestras escuelas del siglo XX. Ley de vida.

Escolarización obligatoria: ¿un exceso de celo?

 

Ley de vida es por tanto también preguntarnos si ha llegado el momento de plantearnos si en estos tiempos de nuevas y plurales referencias sociales, culturales, tecnológicas y vitales, procede la imposición unilateral y unidimensional de en qué forma y plazos estamos obligados a enfocar nuestras necesidades educativas o las de nuestros hijos e hijas. Tanto más cuando la educación es precisamente la llave que abre la puerta de nuestra receptividad a esa pluralidad y apertura a nuevos modelos.

 


¿Es la escolarización obligatoria realmente la única vía para que nuestros hijos e hijas reciban una formación académica hoy en día?


Parece ser, según nos cuentan estos padres y madres, que no, que ya no es la única vía. Pero sí es la única vía "legal" en nuestro país: decididamente sólo el Ministerio de Educación y su actual Ley Orgánica de Educación, la LOGSE, que data de 1990, puede decidir (e imponer) qué, cómo, cuándo y dónde deben estudiar nuestros hijos e hijas. "Escolarización obligatoria" es la seña de identidad de la casa. Baste mencionar los casos Montessori y Waldorf, cuyas filosofías pedagógicas tuvieron que irse diluyendo progresivamente en España, para dar paso a los contenidos y programaciones curriculares de obligado cumplimiento, eliminando la posibilidad de acceso a cualquier corriente o influencia educativa que no fuera la marcada por el estado.


Y para mayor abundancia, Educación Secundaria Obligatoria, ESO, fue el nombre elegido para el tramo de 12 a 16 años. Podía, por ejemplo, haberse contemplado, entre otros, nombres como "Educación como Derecho Universal", EDU, (ahora podríamos oír "yo hago tercero de EDU, ¿y tú?").o incluso haberse mantenido el discreto pero reconfortante "Educación General Básica". Podía, pero no se hizo. Se eligió "Educación Secundaria Obligatoria", sin más atenuantes conocidos que lo de "y el que avisa no es traidor", que también es de agradecer.


Aún así, hay que reconocer que de todos los posibles adjetivos para calificar un derecho, y desde luego para calificar la educación, "obligatoria" es sin duda una elección poco afortunada, con tintes nada evocadores de la motivación y el estímulo que hoy sabemos imprescindibles para que puedan existir auténticos aprendizajes. Porque cuando decimos "educación obligatoria" ¿a qué nos estamos refiriendo exactamente? ¿obligatoria para quién? ¿ "obligado" a qué?


Entre la gente de a pie, estas preguntas generan primero una cierta incredulidad (¿cómo pueden preguntarse cosas tan evidentes?), después una cierta duda, y por último, muestras de cautela: "...pues el "obligado" es el Estado ¿no?, que debe garantizar que todas las personas puedan recibir una educación, y también el Estado "obliga" a los padres a escolarizar a sus hijos, y también los hijos están "obligados" a ir al colegio...o sea están todos "obligados",supongo que por eso se llama obligatoria.


Entonces ¿qué es lo obligatorio: estar escolarizado, garantizar que los hijos reciban una educación o recibir una educación? La cosa se pone realmente confusa, pues uno detecta, muy racional y razonablemente, que "le están mezclando" cosas que parecen derechos con otras que parecen deberes, sin saber exactamente desde qué ángulo "están intentando pillarle": "... bueno, es lo mismo ¿no?, si no es en la escuela ¿dónde vamos a recibir una educación? ", está claro, lo "obligatorio" es recibir una educación, aprender...


Pues no, no está tan claro. Mal asunto si todavía hoy, en el siglo XXI, tenemos que empezar el tema "obligando" tanto a tantos. Definitivamente, si lo pensamos empieza a estar cada vez menos claro. ¿Se está "obligado" a estar escolarizado y a recibir una educación? ¿O se tiene el derecho de estar escolarizado y de recibir una educación?

 


Nuestros derechos y nuestros deberes


Imaginemos por un instante qué sucedería si en este siglo XXI llegáramos a ser testigos de una experiencia similar en el otro campo de obligatoriedad de los estados: el de la sanidad. Dado que todos sabemos que efectivamente una dieta equilibrada y una cantidad adecuada de ejercicio físico son aspectos indispensables para mantenernos sanos, ¿podría darse el caso de que se nos viéramos abocados a tener una "alimentación y ejercicio físico obligatorios y universales" en aras de proteger nuestro derecho a una vida sana?


¿Tengo yo el derecho a poder acceder a una dieta sana y equilibrada o la obligación de tomar una dieta sana y equilibrada? ¿Tengo yo el derecho a realizar la cantidad de ejercicio físico necesaria para mantenerme sano o la obligación de realizar suficiente ejercicio físico para mantenerme sano? ¿se puede pensar en una "dieta obligatoria universal" o en una "tabla de ejercicios físicos obligatoria universal" impuestas por ley?


¿Y qué criterios se seguirían para los contenidos? Porque no olvidemos que todos tenemos diferentes constituciones, necesidades nutricionales, gustos, biorritmos, metabolismos... ¿Y sería sólo y exclusivamente el Ministerio de Sanidad quien estipularía por ley exactamente qué tipo de alimentos estarían permitidos, cómo habría que prepararlos, y cuando y en qué cantidad habría que tomarlos? ¿Y qué pruebas habría que pasar para obtener ese "certificado de alimentación sana y buena forma física", que es de suponer sería imprescindible para acceder a la vida laboral, y consecuentemente, qué duda cabe, también a la social?


Con todo lo deseables que resultan la salud y el ejercicio físico "chapeau" Aldous Huxley, por tu profético "mundo feliz". Quizás sea exagerado establecer una comparación entre ese hipotético caso de ficción sanitaria y nuestra situación educativa actual, pero no se puede negar que algunos aspectos presentan paralelismos que le hacen a uno pensar y preguntarse seriamente si sólo los legisladores educativos están en situación de saber qué conocimientos y qué aprendizajes necesitan nuestras niñas y niños, y además cómo, cuándo y dónde deben llevarlos a cabo? Y si fuera verdad que lo saben ¿implica eso que además pueden hacerlo obligatorio por ley y excluyente de cualquier otro criterio? Y si lo implica ¿garantiza eso el recibir una auténtica educación?

 

 

Escolarización y Educación ¿una misma cosa?

 

Saber sabemos todos que son cosas muy diferentes: no hay que ser pedagogo, ni legislador educativo, ni profesional de la enseñanza, ni siquiera padre o madre, y desde luego basta con ser estudiante para detectar que estos términos en la realidad no son exactamente sinónimos.
Porque vamos a ver: 8 horas diarias x 20 días lectivos durante 9 meses= 1440 horas por año x 10 años de escolarización obligatoria = 14.440 horas, que redondeadas a la baja por fiestas, puentes y posibles ausencias de unos y otros todavía nos dejan con unas jugosas 14.000 horas de escolarización obligatoria. De las horas y esfuerzos que hay que meter además "fuera de las horas escolares", mejor no entrar en cómputos ni detalles pero sabemos que todos, madres, padres y estudiantes, puedan dar buena fe de ellas. ¿Vivir para estudiar o estudiar para vivir? ¿Y están realmente recibiendo una educación? No siempre.


Las innumerables muestras de necesitar auxilio que está dando el sistema educativo, las quejas continuadas de unos ("no saben nada" "no aprenden nada"), y otros ("tengo miles de deberes", "tengo mucho que estudiar", "tengo tres exámenes mañana"...), y tantas otras señales apuntando a la saturación del sistema, no deben quedarse sólo en voces clamando en el desierto, ni en la descalificación indiscriminada del sistema, de los profesores, de los padres, de los alumnos.o de todos en general, ni en dar "más de lo mismo": más años, más horas, más asignaturas, más títulos, más másters...


Hay que mirar a la realidad de frente y saber decir: esto es lo que hay, la situación educativa actual necesita de algo más que parches. ¿qué podemos hacer para mejorarla? Y es natural que los padres quieran incluirse en ese "podemos". Podría considerarse positivo, incluso de agradecer, que intenten tomar la iniciativa. Tanto más si recordamos que en educación, como en palacio, las cosas van despacio, y que las soluciones a los viejos problemas y la inclusión de las nuevas corrientes tardan en llegar, lo que comprensible hasta cierto punto dada la magnitud de la elaboración de un proyecto educativo.


Tanto más, también, si pensamos que la nuestra es una de las legislaciones educativas europeas menos flexibles y menos abiertas, pues la presencia de optativos en la ESO puede considerarse estrictamente anecdótica, y las posibles combinaciones curriculares son simplemente inexistentes en el tramo de la secundaria obligatoria, apareciendo sólo posteriormente en un bachillerato no obligatorio: materias, contenidos de las mismas, y modos y plazos en que deben aprenderse son únicos y universales, para todos los niños y niñas de nuestro país, independientemente de sus capacidades, prioridades y expectativas personales.


Resulta por tanto doblemente restrictivo el que además se impida a los padres actuar en el único campo que les queda sin acotar: ayudar a los hijos a que encuentren una forma personal, beneficiosa y eficaz de aprender todo eso que ya les viene impuesto. Pues no, eso tampoco: sólo el profesor y el colegio pueden enseñar a nuestros hijos legalmente. Los padres podemos, eso sí, repetírselo todo otra vez a nuestro gusto por las tardes, en las escasas horas que les quedan para hacer sus muchos deberes tras la salida del colegio.

 


Dispuestos a vivir en la "ilegalidad oficial"


Indudablemente, mientras las cosas siguen así, será difícil saber cuántos padres y madres españoles se plantearían la educación en casa de no tener que pasar por la acusación de ilegalidad.


Por eso, vamos siendo cada vez más los que pensamos que necesariamente debe haber alguna otra actividad posible a la que inspectores y leyes puedan dedicar su tiempo y energías que no sea precisamente a dirigir sus iras contra aquellos que de forma más personal y directa tratan de involucrarse en encontrar posibles mejoras para una situación claramente mejorable, como es el caso de estos padres y madres que deciden educar ellos mismos a sus hijos.


Quizás sea pretender demasiado que esta batalla se salde a tiempo y sin sangre, por el mero reconocimiento y aceptación de que navegar con ese poderoso viento que es el signo de los tiempos es muchísimo más potente y efectivo que la bomba de neutrones, gracias demos a los dioses por ello.
O quizás, como en tantas otras cosas de la vida, sea simplemente una cuestión de número. ¿Cuántos padres tienen que pedirlo a gritos, o cuantas sentencias tienen que reconocer que no es un pecado querer educar a los hijos de esta manera para que se reconozca la "legalidad" de la escolarización en casa?


Y esperemos, sinceramente, que los números no tengan necesariamente que ser "números mortales" como con los accidentes de tráfico: ¿cuántos accidentes mortales son necesarios para que se cambien señalizaciones de cruce insuficientes o inadecuadas? Pues igual ¿cuántos "fracasos escolares mortales" son necesarios para dar la bienvenida a aquellos que se ponen ya a intentar hacer algo al respecto?.

 

La casa no es una escuela

Más de 400 familias reclaman tener la posibilidad de educar a sus hijos en el hogar - España defiende que la convivencia entre los niños es una materia imposible de sustituir

PILAR ÁLVAREZ 22/10/2008 (El País)

El debate sobre la escolarización en casa se abre paso en España de la mano del País Vasco, donde el PP y el Defensor del Pueblo defienden su regulación, y de una realidad marcada por extranjeros que habitan parte del año en la costa. Buena parte de los socios europeos y EE UU lo permiten.

El debate sobre la escolarización en casa se abre paso en España de la mano del País Vasco, donde el PP y el Defensor del Pueblo defienden su regulación, y de una realidad marcada por extranjeros que habitan parte del año en la costa. Buena parte de los socios europeos y EE UU lo permiten.

¿Es posible aprender en casa todo lo que se enseña en el colegio? ¿Pueden un padre o una madre sustituir a los profesores en la evaluación de sus hijos? Quienes defienden la educación en casa o homeschooling sostienen que sí, que los niños pueden formarse en el hogar como si fuera un aula, que su madre puede ilustrarles sobre las matemáticas mientras el padre prepara los dictados de lengua, como ocurre en otros países y como exige un grupo de familias españolas que ha llevado el debate al Parlamento vasco.

En España la escolarización es obligatoria. Educar en casa -una opción asociada a élites y a familias antisistema- es ilegal salvo en tres supuestos: enfermedad del alumno, vida itinerante o residencia en el extranjero. El resto se equipara al absentismo, un fenómeno sin cifras oficiales. La Asociación de Libre Educación (ALE) cuenta unas 400 familias en España. Esta agrupación, que tiene el respaldo del Defensor del Pueblo, ha conseguido involucrar en su causa al PP vasco, que presentará una segunda iniciativa antes de Navidad para su regulación. Los que están a favor defienden que se puede dar una atención más personalizada a cada niño. Quienes están en contra, dicen que la socialización se alcanza en la escuela y que ningún padre o madre es competente en todas las disciplinas.

Ketty Sánchez, con cuatro hijos de 7 a 13 años, lleva casi dos años enseñándoles en su casa de Irún. Quería agrupar a sus niños en un colegio concertado religioso, pero sólo entraron dos. Y decidió hacerlo por su cuenta. Ayuntamientos y servicios sociales son quienes deben controlar que los niños estén escolarizados. Lo hacen gracias a denuncias policiales o de vecinos que encuentran a los menores en la calle en horario lectivo. Pero no existe un organismo específico que controle a quienes están en sus domicilios, según un portavoz del Ayuntamiento de Madrid. Además, si el caso acaba en denuncia, lo normal es enfrentarse sólo a sanciones administrativas, como la supresión de subvenciones, explica una portavoz del Ministerio de Educación. La cuestión difícilmente entrará en el terreno penal.

"No tengo constancia de sentencias condenatorias", indica Jaime Tapia, ex juez de menores de Vitoria y miembro de Jueces para la Democracia. "Es un tema ilegal pero no implica que se produzca una infracción penal", añade. El caso de Ketty Sánchez llegó a la Fiscalía de Menores de Guipúzcoa por una denuncia de la inspección educativa que acabó archivada con ese mismo argumento. Esta mujer dirige una academia de idiomas con su marido, el norteamericano Michael Branson. Los primeros meses de homeschoo-ling, sus hijos seguían las lecciones con el manual de su antiguo colegio desde el salón. "Eran las asignaturas básicas pero enseñadas más rápido", cuenta Sánchez, licenciada en Lengua e Historia. Sus hijos dedican cuatro horas, de 9.00 a 13.00, a matemáticas, lengua, historia, geografía, literatura o conocimiento del medio. Por las tardes van a la academia a aprender inglés, alemán y euskera, dan música y juegan. Todos tocan el piano y otro instrumento. En la academia conviven con otros niños y un viernes al mes se reúnen con más familias partidarias del homeschooling. Consideran que es suficiente para que sus hijos se socialicen.

Pero, para distintos expertos, la convivencia no es completa sin pasar por las aulas. "Se trata de que coincidan edades distintas, culturas diferentes, gente con discapacidad, de otros países..., eso sólo lo puede dar la escuela", según Miguel Recio, ex miembro del Consejo Escolar del Estado. "La institución escolar contribuye a que los estudiantes aprendan a vivir juntos, a respetarse, a ser solidarios, a construir sus propios valores mediante la reflexión y el encuentro con los valores de los otros. La educación en casa tiene el serio riesgo de perder esa posibilidad enriquecedora", añade Álvaro Marchesi, catedrático de Psicología Evolutiva y Educación y ex secretario de Estado. "No es lo mismo saber que saber enseñar, ningún padre tiene derecho a dar una asignatura de manera parcial a su hijo", añade Arturo Canalda, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid.

Los expertos establecen cuatro categorías generales de homeschooler: sectas ideológicas o religiosas, formas de vida alternativas, desencantados de la escuela que creen que pueden hacerlo mejor o quienes se adaptan, por ejemplo, a un difícil horario por estudios artísticos o deportivos. Y considera que cada forma debería considerarse de manera distinta. En lo que sí coinciden casi todos es en que no es lo mismo faltar a clase por ser absentista que por aprender en casa. Y en que debería considerarse de forma diferente.

¿Cómo está contemplado hasta ahora? La Constitución establece la obligación de una educación básica y gratuita. No alude a la escolarización. Sí lo hace la Ley Orgánica de Educación (LOE) que obliga a 10 años de escolaridad. Los padres que educan en casa se aferran a que la Constitución deja la puerta abierta y a la Declaración de Derechos Humanos, que les da un "derecho preferente" para elegir la educación de sus hijos. "Dentro del marco educativo existen centros con idearios distintos que garantizan la atención a la diversidad sin necesidad de educar en casa", rebate Javier Vidal, director general de Evaluación y Ordenación del Sistema Educativo del Ministerio de Educación. Vidal considera que permitir esta opción sería "muy difícil de controlar" porque habría que crear un sistema alternativo de seguimiento de esos alumnos.

Los padres que educan en casa se apoyan en los ejemplos de otros países (Francia, Inglaterra, Italia, Portugal o Estados Unidos, entre otros) para reclamar que no es tan difícil. Paco González, doctor en Pedagogía, mantuvo la matrícula de sus dos hijas, de 17 y 13 años, en Inglaterra cuando se mudó a Alcalá de Henares (Madrid). Se educan en casa y se examinan por libre fuera. Asegura que su modelo ha permitido "más flexibilidad" a sus hijas para descubrir lo que más les gusta. Daniela, la mayor, es una apasionada de la danza, la fotografía artística y el diseño. Para el curso que viene buscará una universidad inglesa en la que estudiar moda.

La pequeña, Stephanie, se levanta dos horas antes de empezar sus clases para tocar el piano. La familia entera se apuntó este verano a un campamento como monitores de inglés. Hacen muchas actividades juntos, algo que tampoco aprueban los expertos en educación. "Tal vez no sea bueno que coincida año tras año la autoridad académica y la autoridad familiar", señala Marchesi. "En estos modelos hay una tendencia a la sobreprotección, el niño se tiene que caer en el patio, discutir con los compañeros..., una familia no puede suplir al profesor ni a los compañeros de clase", añade Canalda.

El Defensor del Pueblo y el Defensor del Pueblo Andaluz piden a las administraciones un estudio detallado y una regularización. El último en pronunciarse ha sido Íñigo Lamarca, el ararteko (Defensor del Pueblo vasco), que en una resolución de este año resalta "la necesidad" de debatir un posible reconocimiento legal de esta fórmula con una salvedad: los derechos del niño. "Los padres no pueden dar la educación que quieran a sus hijos porque no son de su propiedad; esa educación también compete a los poderes públicos y no puede ser un subterfugio para que los padres tengan carta blanca", explica.

El Ararteko recibió una queja de Ketty Sánchez. El PP vasco también llevó su caso al Parlamento en primavera de la mano de su portavoz de Educación, Iñaki Oyarzabal. "No queremos un vacío legal que pueda desproteger a las familias", explica Oyarzabal, que pide "una regulación que garantice la educación del niño y la libertad de elección de los padres". Medio año después de la comparecencia de Ketty Sánchez en el Parlamento, el PP presentará otra iniciativa para exigir al Gobierno vasco que se pronuncie sobre la regulación antes de diciembre, antes de las elecciones. "Quieren mirar para otro lado y dejar correr la legislatura, pero volveremos a reclamar un debate", asegura Oyarzabal. A escala nacional, el PP va un paso por detrás. No exige una regulación, pero sí abre la puerta a estudiar un fenómeno "muy nuevo en España", según Juan Antonio Gómez Trinidad, portavoz popular de Educación en el Congreso. Los miembros de ALE reclaman que no obliguen a sus hijos a escolarizarse en un modelo que "no puede ofrecer todas las garantías", según Ketty Sánchez. "No da todas las garantías ni lo pretende, no puede sustituir a los medios de comunicación, a la vida, a la familia, pero todo el conjunto es mucho más útil para formar ciudadanos", rebate Miguel Recio.

La regulación por países

- España. La Ley Orgánica de Educación (LOE) establece 10 años de escolaridad obligatoria para todos los alumnos. La Constitución señala que es obligatoria la educación, no la escolarización, un extremo al que se aferran los padres que optan por enseñar en casa para exigir que se regule su opción.

- Portugal. En el país vecino se reconoce el derecho de los padres a orientar el proceso educativo de los hijos, según el Decreto Ley 556-80. Pueden educar en casa sometiéndose a evaluaciones a los cuatro, seis y nueve años.

- Francia. El código de educación francés establece que la educación es obligatoria entre los 6 y los 16 años y que puede ser impartida por instituciones públicas o privadas y uno de los padres o la persona que ellos elijan.

- Italia. El modelo italiano permite desde 1994 la educación en casa, pero establece en un decreto ley la obligación de los padres de demostrar que tienen la capacidad técnica y económica para ejercer de profesores, además de informar cada año a la autoridad competente.

- Reino Unido. La educación en casa está recogida en The Education Act (1996), que señala que los padres de hijos en edad escolar deben facilitarles la educación a tiempo completo adecuada para su edad, habilidad y aptitudes o necesidades especiales en una escuela "o de otra manera", lo que deja la puerta abierta a quienes optan por el homeschooling.

- Bélgica. Hace más de 25 años que la educación a domicilio está permitida para las familias belgas. El artículo 1 de la Ley sobre la Obligación Escolar admite esta opción, pero señala que las condiciones las debe fijar el Gobierno.

 

Escolarizar es la mejor forma de educar

La escolarización obligatoria nació para asegurar el acceso a la enseñanza y evitar la explotación infantil. Ésta pervive hoy en campos a los que la ley llega mal, como la economía doméstica y sumergida, y escolarizar sigue siendo un modo de impedirla. La relación con el acceso a la cultura es menos clara, pues en la sociedad del conocimiento la educación es más necesaria y la escuela es la única oportunidad de muchos, pero después de traernos con éxito a la galaxia Gutenberg parece que se atasca ante la galaxia Internet. Esto, unido a sus problemas de convivencia, lleva a algunas familias a pensar que ellos lo harían mejor, base de la escolarización en casa (homeschooling).

En versión glamorosa bastan unas pocas familias de profesionales (alto nivel educativo) neorurales (lejos de la escuela) y con acceso a la Internet. Y, efectivamente, hay cosas que harán mejor que una escuela con su cuota de objetores discentes y docentes. El derecho es a la educación, y la escolarización es sólo un medio, ¿no?

Pues no. La escuela nació para socializar de otro modo que la familia, superando sus limitaciones. Para formar productores y ciudadanos, i. e., personas autónomas en una economía de intercambio y una sociedad demoliberal. Ya otras sociedades habían considerado a la familia insuficiente: desde la polis griega, con sus escuelas y barracones militares, hasta los artesanos y la nobleza medievales, enviando su prole a los talleres y cortes de otros.

La modernidad va más lejos, pues mercado y empresa requieren una disposición y lealtad en los vínculos débiles, y el Estado una identificación y solidaridad colectivas, que la familia no asegura. Porque podría no querer hacerlo y porque no basta con predicarlo, pues se precisa un proceso de experiencia que ella no puede proporcionar pero la escuela sí. La familia es una institución primaria y prepara bien para otras (la familia de destino, la parentela más amplia o la comunidad vecinal); la escuela es una institución secundaria y anticipa las características de otras no menos importantes: Estado, empresas, asociaciones...

Por eso es derecho y deber. Derecho, más allá del genérico a la educación, porque hay aspectos de ésta que sólo la escuela puede garantizar. Deber, porque también es un derecho de toda la sociedad frente al individuo. ¿Resulta, pues, inaceptable escolarizar en casa? No cuando la escolaridad choca con otros derechos del niño (no de sus padres) o actúa contra sus propios objetivos. Dos ejemplos rápidos: si las condiciones residenciales suponen largos desplazamientos (niños de varios hogares estudian a cargo de padres-adultos de alto nivel, quizá escolarizados vía Internet, etcétera, caso muy norteamericano); o si enseñanzas artísticas o deportivas, junto a las ordinarias, dan una jornada extenuante (un niño matriculado en un conservatorio cursa libre la ESO, en casa y con apoyos, caso bastante español). Pero la desescolarización total o parcial debe estar sujeta a que se garanticen sustitutivos de esa educación social atribuida a la escuela, controlando y verificando procesos y/o resultados.

No olvidemos que no todo es glamour: sectas y confesiones que se aíslan de otras creencias, etnias que desescolarizan a sus hijas púberes, extremistas que huyen del pluralismo... Piénsese en la ofensiva del ultraconservadurismo contra la Educación para la Ciudadanía. Si hoy se objeta la asignatura, ¿por qué no mañana a una escuela impregnada de su espíritu? La escuela es más que un proveedor de desarrollo personal: es un mecanismo de cohesión social.

Los niños educados en casa son más flexibles y sociables

IMA SANCHÍS  - La Vanguardia (La Contra) 15/09/2008

Xavier Alà Aguilar, socio fundador de la Asociación por la Libre Educación (ALE)

Tengo 45 años. Nací y vivo en Barcelona. Separado, con pareja y tres hijos de 19, 16 y 12 años que se han educado en casa. Licenciado en Filología Catalana, trabajo como profesor de secundaria. Mi política es que si a los niños se les deja, aprenden. Escoro hacia el budismo

Un profesor que educa a sus hijos en casa?

Quería vivir la vida con mis hijos, eso de verlos sólo de ocho a nueve de la noche me parecía triste.

¿Qué más?

Sabía que por necesidad el sistema educativo y los currículos escolares son rígidos e inflexibles, que lo ideal es la atención individualizada y que por lo general se ha perdido la vocación de maestro.

...

¿Qué ocurre entonces? Una lucha entre los alumnos y los profesionales de la enseñanza. Pero todo depende de lo que quieras conseguir: si quieres personas con criterio propio, la escuela no sirve para eso, pero sí para hacer personas amoldables socialmente.

Difícil elección.

La educación en familia implica asumir la educación, la formación y la instrucción de tus hijos; se trata de una educación flexible, lejos de horarios rígidos, de los cambios bruscos de materia y de la uniformidad escolar. Y hay muchas maneras de hacerlo.

Cuente.

Hay familias que siguen un sistema muy académico, haciendo horas en casa de materia de currículo que combinan con actividades fuera de casa, y otras que siguen lo que en Estados Unidos se llama el unschooling,que consiste en aprender y vivir sin los límites que impone la estructura escolar, que no es más que el reflejo de la sociedad.

¿En qué se traduce?

Es no vivir conforme a una vida que impone un horario, trabajar en algo que no te gusta para poder ganar un dinero que, a menudo, se gasta en cosas superfluas. Un niño que se educa en casa tiene más posibilidades de ir escogiendo lo que quiere hacer.

¿Qué dice la ley?

En el Reino Unido la educación en familia está aceptada y regulada, en España no está reconocida, hay un vacío legal. Si puedes demostrar que te estás ocupando de la educación de tus hijos, eso no es absentismo y, ante eso, la Administración no tiene respuesta.

¿Cuántas familias toman esta opción?

En el Reino Unido unas 25.000; en Francia, donde llevan más de 20 años, 3.000, y aquí se calcula que unas mil. Ejemplos conocidos son Mercè Rodoreda, Federica Montseny, Víctor Català y Joan Maragall, que educó a sus hijos en casa.

¿Padres con trabajos liberales?

Sin duda es una opción de vida, personas que renuncian a unas cosas en beneficio de otras y que se organizan para ello. Cada vez hay más casos de familias monoparentales.

¿Y si quieres un reconocimiento oficial de los estudios?

Tal como está la normativa española hoy, la única opción es presentarte a los 18 años a la prueba de madurez. Pero cada vez habrá más opciones, porque existe mucho fracaso escolar y muchos alumnos que se pierden por el camino. La otra opción es inscribir al niño en una escuela extranjera a distancia que pueda dar la opción de presentar un expediente de convalidación.

¿Llegan a la universidad?

Sí, algunos llegan, no es un impedimento educarse en casa, al revés, sus inclinaciones se perfilan más claramente y llegan a la universidad con más conocimiento sobre la materia escogida. Mi experiencia de 20 años como profesor de instituto es que muchos jóvenes se ven abocados a la universidad sin saber qué quieren hacer con sus vidas y que el fracaso universitario es muy alto, pero no hay estudios al respecto.

¿Y la socialización de los niños?

Ese es uno de los grandes mitos educativos, los niños educados en casa tienen un índice de socialización más elevado porque el hogar es una base desde la cual planear actividades, y se vinculan de manera mucho más libre con personas de diferentes edades y extractos culturales.

¿Son más flexibles y sociables?

Sí. Sin embargo, los niños escolarizados están muy acostumbrados a tratar con iguales y la relación con adultos suele estar más marcada por la indiferencia, y con los profesores a menudo es de manifiesta hostilidad.

¿Qué dicen los estudios?

El más reciente es el de Paula Rothermel (2002), de la Universidad de Durham, basado en 419 familias que educan en casa, con evaluaciones del desarrollo académico y psicosocial de los niños. Esos niños muestran una mayor destreza social y carencia de problemas de comportamiento, y académicamente altos niveles de logro. Los resultados en los exámenes sorprendieron incluso a los propios padres.

¿A qué se debe?

Son niños acostumbrados a tomar responsabilidades en sus familias y a motivarse ellos mismos en sus actividades diarias, y se benefician de la libertad de desarrollar las habilidades a su propio ritmo.

¿Y qué dice el estudio de la percepción de las propias familias?

Que tienen más espacio para las actividades familiares, la discusión y la espontaneidad. Valoran la unidad familiar y los padres participan más de lo que es habitual.

¿Y las peleas entre hermanos?

Entre las familias estudiadas hay pocos indicios de las rivalidades entre hermanos que frecuentemente se aceptan como algo normal, y el aprendizaje es negociado y diferenciado para cada hijo. Sin excepción, todos los padres están determinados a proveer un ambiente enriquecedor para sus hijos.

"Los niños educados en casa son más flexibles y sociables"

Confianza

 Hoy a las 12 de la mañana frente al Parlament se celebra la jornada internacional para la Libre Educación, que se convoca en todo el mundo y que aquí promueve la Coordinadora Catalana Educar en Familia (Educarenfamlia. org) para reivindicar el reconocimiento y la regulación de esta opción. Alà es uno de sus pioneros y el director para España de Clonlara School, un programa de educación de apoyo para familias que educan en casa. Este maestro ha educado a sus hijos en casa ( "pero lo he hecho como padre, no como maestro"). "La palabra clave es confianza, porque si se les deja aprenden. Yo estoy sorprendido de la cantidad de informaciones y conexiones que tienen mis hijos", explica.

Todos los grupos vascos se muestran dispuestos a estudiar el encaje de la educación en casa

La familia de Irun que da clases a sus cuatro hijos compareció en el Parlamento Vasco

SAN SEBASTIÁN.DV. Todos los grupos con representación en el Parlamento Vasco respaldaron ayer a la familia irundarra que fue imputada por educar a sus hijos en su academia y se mostraron dispuestos a estudiar el fenómeno de la educación en casa para sacarlo de la alegalidad. La unanimidad de todos los partidos fue recibida con «gran satisfacción» por el matrimonio irundarra Branson-Sánchez, que en los últimos meses se ha convertido en el gran adalid del homeschooling y que ayer fue la primera familia en comparecer ante un parlamento autonómico para exponer su caso. En otros países europeos esta práctica ya está debidamente regularizada.

La víspera de su comparecencia ante la comisión de Educación y Cultura, Ketty Sánchez, que da clase personalmente a sus cuatro hijos tras sacarlos del sistema educativo, advirtió de que podría obtener más apoyos de los que la gente pudiera imaginar, pero sus mejores previsiones se quedaron cortas ayer, cuando la totalidad de los grupos parlamentarios se mostraron partidarios de explorar nuevas fórmulas para la educación en casa.

«Las sensaciones con las que hemos abandonado la comisión son muy buenas. Creo que después de nuestra exposición los políticos han entendido mejor qué es lo que pretendemos, se han dado cuenta de que en absoluto es una dejación de responsabilidades para con nuestros hijos, y muchos han venido a decirnos que ahora ven la situación de otra manera. Lo más positivo es que ninguno se ha posicionado en contra», señalaba Ketty Sánchez. El matrimonio irundarra no estuvo solo en la comparecencia, ya que también tomaron la palabra la presidenta de la Asociación para la Libre Educación (ALE), un pedagogo, el director de un colegio a distancia, una profesora de la UPV y un abogado.

Unanimidad en la comisión

Tras la comparecencia ante la comisión de Educación, todos los grupos se mostraron favorables a estudiar los planteamientos de la educación en casa. El PP y PSE-EE, además, avanzaron que plantearán iniciativas para que no se criminalice y se reconozca legalmente esta opción educativa. De hecho, la familia de Irun fue imputada por la Fiscalía de Menores tras sacar del sistema educativo a sus cuatro hijos, aunque finalmente la Fiscalía delegó en la Inspección de Educación la decisión sobre el caso.

La presidenta de ALE, Sorina Oprean, demandó ayer que se reconozca de forma oficial la decisión de educar en casa por motivos «pedagógicos, religiosos o morales» y explicó que hay padres que eligen este camino porque «se han dado cuenta de que el Estado no ofrece soluciones concretas a las necesidades de sus hijos». Negó que la educación en casa suponga un «abandono familiar» y añadió que personas adultas que en su día fueron educadas por sus padres «se desenvuelven ahora en su vida de manera exitosa».

Desde los grupos parlamentarios, Iñaki Oyarzábal (PP) dijo que su grupo presentará algún tipo de iniciativa para que se regule la enseñanza en el domicilio, porque «ha llegado el momento de que en España se reconozca esta realidad».

El socialista Antonio Ribera mostró la disposición de su partido de instar al Ministerio y al Departamento vasco de Educación a llevar a cabo las modificaciones legales para que sea un derecho.

La parlamentaria del PNV Leire Corral indicó que su grupo va a estudiar la legislación de otros países para analizar las «posibles soluciones». Itziar Basterrika (EHAK) aseguró que su grupo cree que «la educación va más allá de la escuela» y avanzó que analizará esta opción. En la misma línea, Idoia Cuadra (EA) dijo que su partido también va a estudiar la documentación y la regulación que existe en otros países.

 http://www.diariovasco.com/20080424/al-dia-local/todos-grupos-vascos-muestran-20080424.html

Padres piden al Parlamento Vasco que legalice la enseñanza en casa

Diario Noticias de Alava

vitoria. Estudiar en casa sin necesidad de escolarizar a los hijos en un centro educativo es una modalidad que plantea también en Euskadi un grupo de padres siguiendo una práctica implantada en Estados Unidos y que empieza a ejercitarse en Europa. La Asociación para la Libre Educación (ALE), un colectivo que engloba a alrededor de 70 familias de todo el Estado, pidió ayer al Parlamento Vasco que legalice esta opción que ya es posible en algunos países de la UE.

El marco legal actual no favorece la adecuación de esta práctica a la enseñanza reglada por lo que los estudiantes se encuentran con serias desventajas respecto al resto del alumnado. Entre otras cosas, los niños no pueden realizar el examen de graduado escolar hasta los 18 años, por lo que muchos padres han optado por escolarizar a distancia a sus hijos en centros de países donde la educación libre esté normalizada. Utilizan los mimos libros que se emplean en la red educativa vasca, pero envían todos los niños informes y exámenes al extranjero para que sus colegios los analicen.

Así las cosas, el colectivo que agrupa a estas familias compareció ayer en la Comisión de Educación de la Cámara vasca para exigir el reconocimiento legal de este tipo de formación, que evita el paso por la escuela. La presidenta de ALE, Sorina Oprean, demandó que se reconozca de forma oficial la decisión de educar en casa por motivos "pedagógicos, religiosos o morales" y explicó que hay padres que eligen este camino porque "se han dado cuenta de que el Estado no ofrece soluciones concretas a las necesidades de sus hijos". Oprean niega que la educación en casa suponga un "abandono familiar" y asegura que personas adultas que en su día fueron educadas por sus padres, "se desenvuelven ahora en su vida de manera exitosa". En este sentido, la comisión contó también con la presencia de Ketty Sánchez, imputada por sendos delitos de desobediencia a la autoridad y de abandono de familia por haber sacado a sus cuatro hijos de una escuela de Irun.

Tras escuchar su testimonio, los distintos grupos políticos se mostraron dispuestos a estudiar sus planteamientos. PP y PSE, además, fueron más allá y anunciaron que presentarán una iniciativa para que se legalice la situación de estas familias.

tradición de eeuu El país en el que esta experiencia ha cuajado con más fuerza es Estados Unidos. Allí, se calcula que cerca del 2% de los niños aprenden desde casa. En Canadá y Australia es también una opción muy conocida y practicada. En los últimos años esta fiebre ha llegado a los países europeos, donde se está implantando sobre todo entre los católicos en un momento en el que la enseñanza laica en la escuela empieza a ganar fuerza.

http://www.noticiasdealava.com/ediciones/2008/04/24/sociedad/euskadi/d24eus13.902826.php

Resolución del Ararteko, de 15 de enero de 2008, dirigida al Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno vasco, por la que se concluye su actuación sobre la queja promovida en relación con la educación en casa o homeschooling.

Antecedentes

1. Una familia residente en Irun decidió que, a partir del segundo trimestre del curso escolar 2006/2007, dos de sus cuatros hijos dejaran de asistir al centro educativo en el que estaban escolarizados, optando por educarles conforme a un modelo no formal de educación en casa conocido como homeschooling.

Esta decisión desencadenó que la Inspección educativa, siguiendo el protocolo dispuesto para los casos de absentismo escolar, solicitase la intervención del Ministerio Fiscal apoyando su petición con la siguiente argumentación:

“Toda la legislación educativa viene orientada a la asistencia diaria al centro docente, al cual se le da un papel preponderante en la articulación del sistema educativo.

La Administración educativa debe inspeccionar si esa asistencia está garantizada dado que el Estado está obligado por la Constitución a garantizar el derecho a la educación. Cuando exista la certeza de una conducta absentista, como en este caso, se puede afirmar que no se está cumpliendo la vía ordinaria prevista para una educación integral. Por consiguiente, el interés superior del menor nos obliga a dar cuenta de ello al Ministerio Fiscal.”

La solicitud de la Inspección educativa dio lugar a que la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa abriese las correspondientes diligencias de investigación (15/07).

En el curso de estas diligencias y con motivo del inicio del nuevo curso 2007/2008, la Fiscalía requirió conocer la situación de estos dos menores, con respecto a su posible escolarización. Fue entonces cuando la Inspección educativa confirmó que la familia había hecho extensiva la opción educativa del homeschooling también a sus otros dos hijos, anteriormente escolarizados en un centro educativo distinto.

Estas diligencias continúan abiertas.

En un primer momento, fueron los progenitores de estos menores los que solicitaron la intervención de esta institución del Ararteko, debido a las serias consecuencias que se estaban siguiendo de la decisión adoptada de renunciar a la escolarización formal de sus hijos.

No obstante, debemos dejar constancia que esta familia ha recibido el apoyo expreso de otras muchas familias que también se declaran defensoras de este modelo educativo. Entre estos apoyos destaca de manera especial el prestado por la Asociación para la Libre Educación (ALE), asociación creada en el año 2002 con el objetivo de servir de canal de comunicación entre las Administraciones públicas y las familias que practican la educación en casa o homeschooling.

2. Al considerar la posible orientación que debíamos dar a nuestra intervención, estimamos prudente recabar la colaboración del Departamento de Educación, Universidades e Investigación no sólo para conocer con exactitud las consecuencias que se pudieran estar siguiendo de la intervención del Ministerio Fiscal sino también para saber el parecer motivado que la Administración educativa vasca pudiera tener con respecto a este modelo educativo no formal de educación en familia.

Esta solicitud de colaboración nos ha permitido tener acceso a los trámites realizados en el curso de las diligencias abiertas por la Fiscalía, las cuales, como hemos indicado en el antecedente primero, continúan abiertas. Mientras tanto, los menores siguen siendo educados conforme a la opción pedagógica defendida por la familia de educación en casa.

Por otra parte, el Departamento de Educación, Universidades e Investigación ha declinado realizar cualquier pronunciamiento o valoración sobre esta opción educativa, insistiendo en que su papel se debe centrar en informar (y no opinar) sobre el cumplimiento de las normas vigentes por los diversos agentes implicados en la comunidad educativa.

3. Al mismo tiempo y conocedores de que uno de los asuntos destacados en el área de educación en el Informe Anual del Defensor del Pueblo correspondiente a 2006 había sido el fenómeno conocido como homeschooling (mantenimiento del proceso educativo dentro del ámbito familiar sin proceder a la escolarización presencial de los alumnos) y que esta Institución decía haber iniciado trámites

informativos ante el Ministerio de Educación y Ciencia a fin de que se informase de los eventuales proyectos normativos para ordenar y, en su caso, reconocer esta fórmula educativa, solicitamos la colaboración del Defensor del Pueblo para así tener acceso al posible resultado de estos trámites.

En respuesta a esta solicitud, el Defensor del Pueblo nos ha indicado que, con ocasión de tales trámites informativos, la Secretaría General de Educación ha informado a la institución que:

“1. El Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia -CIDEAD- fue creado por Real Decreto 1180/1992, de 2 de octubre, y tiene entre sus objetivos, según se señala en su artículo l.i, «la atención educativa a los alumnos que sigan las enseñanzas a través de esta modalidad, en los casos en que por concurrir circunstancias excepcionales sea necesario», señalando, asimismo, en la exposición de motivos que «la educación a distancia puede servir para garantizar el derecho a la educación de los alumnos no adultos que, por circunstancias personales, sociales, geográficas u otras de carácter excepcional, se ven imposibilitados de seguir la enseñanza a través del régimen presencial ordinario».

2. Si bien los vocablos enseñanza y educación no son sinónimos de escolarización, término que no aparece en nuestro ordenamiento, con el fin de preservar el derecho a la educación recogido en el artículo 27 de la Constitución Española y la obligación que la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, establece en su artículo 4.1. el CIDEAD requiere de los

alumnos menores de edad, que solicitan su matriculación en el mismo, una autorización al efecto de la Inspección educativa de su Comunidad Autónoma o del Ministerio de Educación y Ciencia.

3. El CIDEAD no tiene conocimiento de ningún proyecto dirigido a establecer modificaciones normativas para el reconocimiento en el ordenamiento educativo de la validez de la fórmula educativa propugnada por el formulante de la queja de referencia, ni por su parte prevista su proposición.”

En definitiva, no consta la existencia de ninguna iniciativa orientada a promover el reconocimiento de esta fórmula educativa, si bien parece que se apunta o sugiere el cauce posible del Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia (CIDEAD).

Consideraciones

1. Tal y como hemos explicado, en este caso, la decisión de la familia de renunciara la escolarización presencial de sus hijos y optar en su lugar por un modelo educativo de educación en casa o homeschooling ha desencadenado una serie de actuaciones por parte de la Inspección educativa que finalmente han llevado a la intervención del Ministerio Fiscal.

Esta circunstancia nos obliga a tener muy presente el deber legal de abstención que se establece en el artículo 13.1 de la Ley 3/1985, de 27 de febrero, por la que se crea y regula esta institución. Este precepto advierte expresamente que el Ararteko no entrará al examen individual de aquellas quejas sobre las que esté pendiente resolución judicial.

Por consiguiente, además de expresar nuestro más absoluto respeto a lo que resulte de las diligencias de investigación que en estos momentos ocupan a la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, debemos señalar que no podemos entrar a analizar la cuestión objeto de dichas diligencias de la Fiscalía y emitir un dictamen valorativo sobre el proceder de la Administración educativa.

Entendemos no obstante que, en el ejercicio de nuestras atribuciones, podemos y debemos demandar la apertura de una reflexión que, a la vista de los elementos que concurren en el caso que nos ocupa, explore las posibilidades de que la formación educativa no escolarizada impartida en el hogar familiar, lo que se conoce como homeschooling, encuentre acomodo en la legislación sobre educación. En definitiva, este es el objeto que perseguimos con las presentes conclusiones, esto es: poner de manifiesto la necesidad de abrir un debate con respecto al posible reconocimiento legal de esta opción educativa con la participación del conjunto de la comunidad educativa.

2. Como acertadamente sugiere, a nuestro modo de ver, la profesora Ana Mª Redondo en su libro Defensa de la Constitución y enseñanza básica obligatoria,cuyos argumentos hace suyos la Asociación para la Libre Educación (ALE), para defender la legitimidad y constitucionalidad de este modelo educativo, si hasta fechas recientes los contenciosos educativos han venido dados por el ejercicio del derecho a la educación en su vertiente subjetiva o prestacional, últimamente nos estamos encontrando con una realidad emergente en la que los conflictos planteados empiezan a estar relacionados con la obligación de cursar enseñanza obligatoria.

Así, en algunos casos, asistimos a una suerte de objeción a la obligatoriedad de la enseñanza básica como escolarización obligatoria que en el caso de las familias que defienden el homeschooling responde a una profunda convicción de que el modelo educativo formal que se impone por ley no es el que se desea como modelo formativo.

En otros casos, se trata de objeciones parciales a la obligatoriedad de la enseñanza fundamentada en motivos culturales y religiosos. (Piénsese, por ejemplo, en la objeción de cursar determinada disciplinas que igualmente se consideran inadecuadas desde el modelo religioso y cultural que se pretende transmitir a los menores).

La institución del Ararteko es la primera vez que ha conocido, a modo de queja, un caso en el que una familia quiere hacer valer esta posibilidad de hacerse responsable de una manera directa de la educación de sus hijos. Nos consta sin embargo que instituciones homólogas han tenido ocasión de hacerlo con anterioridad.

El Defensor del Pueblo Andaluz, en su Informe Anual de 2005, se ha pronunciado abiertamente sobre este asunto y tras declarar que, a su entender, la Constitución Española (CE), , al referirse al derecho a la educación, no impone que la formación deba ser adquirida necesariamente a través de la escolarización de los menores en el sistema educativo formal, reclama a la Administración educativa que se plantee la necesidad de regular las formas alternativas de educación, ya que la ausencia de regulación legal de unas prácticas educativas cada vez más extendidas sólo puede redundar en un perjuicio para los menores afectados y para sus familias.

Por su parte, el Defensor del Pueblo de España, en su Informe anual de 2006, ha dado cuenta de esta realidad y de los trámites informativos iniciados ante el Ministerio de Educación y Ciencia, los cuales, tal y como hemos indicado en el antecedente tercero, han llevado a constatar la ausencia de iniciativas orientadas a promover el reconocimiento de esta fórmula educativa.

3. Ciertamente, el artículo 27.4 de la CE establece la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza básica pero sin definir un modelo preciso en cuanto a que tal enseñanza básica debe ser sinónimo de escolarización. Ha sido el legislador el que ha interpretado este mandato constitucional en el sentido de asimilar la enseñanza obligatoria con la escolarización obligatoria. En la nueva Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo, de Educación, es el artículo 4.2 el que se ocupa de señalar que la enseñanza básica, obligatoria y gratuita para todas las personas, comprende diez años de escolaridad.

Al mismo tiempo, esta redacción del artículo 27. 4 de la CE, que establece el deber u obligación de seguir una formación básica, hace necesaria la adopción de medidas con las que fiscalizar posibles casos de incumplimiento. En este sentido, las propias diligencias de investigación que han sido abiertas en el caso de esta familia de Irun son reveladoras de importante soporte normativo que sirve de base a toda actuación orientada a fiscalizar el cumplimiento efectivo de esta obligación de seguir una educación básica (legislación educativa y de menores, etc.).

Teniendo en cuenta esta última perspectiva, creemos conveniente poner de relieve que con la defensa de estos modelos educativos no formales, en absoluto se cuestionan este tipo de medidas de control del absentismo escolar cuando con las mismas se trata de atajar y poner freno a un incumplimiento del deber de escolarización que pueda estar comprometiendo la debida atención de los menores. De hecho, precisamente, los problemas surgen cuando la decisión de renunciar a una escolarización presencial, lejos de responder a la desidia de los padres y/o tutores, responde a una decisión razonada y consciente de educar a los hijos fuera del sistema educativo establecido.

Al hilo de esto anterior, creemos interesante reparar también en que los pronunciamientos judiciales que se han venido sucediendo a este respecto, no han tenido inconveniente en sancionar las conductas absentistas cuando éstas respondían a un marco global de desatención o abandono de los menores. Pero cuando la falta de escolarización no ha supuesto la falta de educación o formación de los menores, los propios tribunales han sido los primeros en subrayar la necesidad de que sean otras instancias las que se ocupen y resuelvan este tipo de conflictos.

Como ejemplo de ello, cabe citar la sentencia del Tribunal Supremo número 1669/1994, de 30 de octubre (ref. Aranzadi RJ 19948334) que resulta categórica al señalar que: “…debemos mantener el derecho penal alejado de estos debates y evitarle la tentación de entrar de manera ligera, insegura y peligrosa en la perenne discusión sobre la idoneidad de los modelos educativos” ; para después afirmar que: “si bien la libertad de creación de centros docentes incluye la posibilidad de crear instituciones docentes o educativas que se sitúen fuera del ámbito de las enseñanzas regladas, la acción educativa está limitada por el respeto a los derechos fundamentales y por la necesidad de proteger a la juventud y a la infancia. Esta posibilidad excluye del tipo penal, los modelos de enseñanza que se desarrollen en el ámbito estricto de un núcleo familiar clásico o incluso en comunidades cerradas de estructura cuasi-familiar sin perjuicio de la indeclinable obligación de los poderes públicos de velar por el cumplimiento de las previsiones mínimas que no son otras que garantizar el respeto a los principios constitucionales”.

Precisamente, el asunto que dio lugar a este pronunciamiento del orden jurisdiccional penal (caso de los “Niños de Dios”) motivó también la interposición de varios recursos de amparo ante el Tribunal Constitucional que bien podían haber contribuido a resolver, en sede constitucional, el conflicto latente en estos casos entre la imposición de la enseñaza obligatoria y la libertad de educación de los padres como manifestación de la libertad ideológica y religiosa reconocida en los artículos 16 y 24.3 de la CE.

Sin embargo, el Tribunal Constitucional evitó pronunciarse, al considerar que el derecho a la educación no había sido conculcado, por lo que, al día de hoy, continúa abierto el debate entre quienes, siguiendo la interpretación hecha por el legislador sostienen que la enseñanza básica debe ser sinónimo de escolarización y aquellos otros que defienden que, dentro del marco constitucional cabe también una interpretación distinta.

Sería aconsejable por tanto, siguiendo la experiencia comparada de países de nuestro entorno, que demuestra la conveniencia de una solución legislativa y no únicamente jurisprudencial, que se produjera una reflexión que permita revisar, en clave de constitucionalidad, la legislación educativa vigente.

4. Llegados a este punto y dejando a un lado consideraciones de otro orden que también pueden estar presentes en un posible debate sobre otras opciones educativas no formales como la del homeschooling (razones pedagógicas, etc.) y limitándonos por tanto a una perspectiva estrictamente jurídica, creemos que es el momento de referir, aunque sea de manera sucinta, los argumentos que en opinión de los defensores de este modelo educativo permiten sostener su amparo constitucional.

Así y conforme explica la profesora Ana Mª Redondo en su libro Defensa de la Constitución y enseñanza básica obligatoria, cuyos argumentos, como ya hemos dicho, hace suyos la Asociación para la Libre Educación (ALE), la Constitución no impone la escolarización obligatoria. Lo que impone es la enseñanza básica obligatoria cuyo objetivo es el desarrollo integral de la persona en el respeto a los principios democráticos de convivencia y los derechos y libertades fundamentales.

A su entender, el artículo 27 de la CE reconoce diferentes derechos y bienes jurídicos que han de ponderarse. En este sentido, la libertad de enseñanza (proyección de la libertad ideológica y de creencias) incorpora también la facultad de educar a los hijos siguiendo una metodología y pedagogía que incluso puede apartarse de la establecida por el legislador cuando fija el sistema educativo general.

En opinión de esta profesora, el hecho de que la Constitución disponga los fines de la enseñanza, hace que en los responsables de los menores que se decanten por la práctica del homeschooling estén obligados a ofrecer a éstos una formación en la que se transmitan todos los contenidos necesarios para su desarrollo general, tanto desde una perspectiva de conocimiento como de respeto a los derechos fundamentales y valores democráticos, lo que hace también que los poderes públicos estén facultados para inspeccionar estas enseñanzas extraoficiales.

A su juicio y en definitiva, la falta de reconocimiento de este modelo educativo de formación en familia, no supera el juicio de proporcionalidad que ha de servir de referente para valorar la posible constitucionalidad de esta práctica y ello porque si bien determinadas restricciones a la libertad de enseñanza resultan adecuadas (debido a la necesidad de garantizar el derecho individual a la educación básica obligatoria y el interés colectivo en que toda persona se forme en el respeto de los principios democráticos y los derechos fundamentales), en cambio, la imposición de una escolarización obligatoria, no resulta indispensable (si se tiene en cuenta la realidad comparada de países de nuestro entorno en los que se reconoce la práctica del homeschooling) y tampoco resulta razonable (puesto que los padres, lejos de pretender hacer una dejación de sus deberes, lo que pretenden es ofrecer a sus hijos una educación individualizada).

5. Desde la posición institucional que nos corresponde de defensa de los derechos de las personas en relación con las actuaciones y políticas de las administraciones públicas, creemos que nuestra aportación debe encaminarse a poner el acento en un aspecto que ya ha sido apuntado en el apartado precedente. La educación de los niños, niñas y adolescentes debe estar basada en el respeto a los derechos humanos recogidos y reconocidos en el ordenamiento jurídico, y en los valores que los sustentan, de modo y manera que es responsabilidad y obligación de los poderes públicos que la educación que reciban nuestros menores garantice el aprendizaje y la aprehensión de los mismos. En consecuencia, cualquier regulación de la enseñanza no escolarizada que pueda acordarse en el futuro deberá garantizar una formación educativa integral de nuestros menores que, además del aprendizaje de los contenidos mínimos necesarios, base su educación en el respeto de los derechos y libertades de la ciudadanía y de los principios y valores de convivencia democrática.

Conclusiones

Por todo ello, a juicio de esta institución, sería deseable que la Administración educativa vasca tratase de promover un debate que, teniendo presente su ámbito de competencias, permitiese reflexionar sobre la procedencia de un reconocimiento legal de formas alternativas de educación como la del homeschooling

No obstante, somos conscientes también de que cualquier propuesta o iniciativa normativa en torno a estas opciones educativas alternativas a la escolarización obligatoria deben ser objeto de consideración en un ámbito de discusión que supera el marco de nuestra Comunidad, en tanto que afectan e inciden en normas básicas de desarrollo del artículo 27 de la CE.