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Una Amenaza Silenciosa para el Homeschooling

Lee Duigon
1 de Octubre, 2003
¿Serán obligados los padres Cristianos que educan a sus hijos en casa a enseñarles a adoptar el “sexo seguro,” el aborto libre y el relativismo moral?
Suena absurdo, pero podría suceder mañana, el próximo mes, o en cualquier momento. La
proposición está en la mesa, esperando que un juez la tome.
Los niños tienen el derecho constitucional de aprender respecto a creencias y estilos de vida
diferentes a las de sus padres, y el estado tiene la obligación de asegurarles ese derecho.
Así argumentó Rob Reich, profesor de ciencias políticas y educación en la Universidad de Stanford, en la convención 2001 de la Asociación Americana de Ciencias Políticas, leyendo una ponencia titulada, “Probando los Límites de la Autoridad Paterna sobre la Educación, el Caso del Home Schooling.” Incluyó su escrito como un capítulo de su libro del 2002,

Trazando un Puente entre el Multiculturalismo y el Liberalismo en la Educación.
Tan seco y académico como esa pueda parecer, el nuevo “derecho” de los niños de Reich ha atraído la atención de la élite educativa de los Estados Unidos. “El material de Reich está siendo leído y usado como referencia,” reportó la Revista de Educación en el Hogar – Noticias y Comentarios recientemente. “Tiene la atención de los medios de comunicación.”En sus escritos, Reich propone que la educación en el hogar (homeschooling) debe ser monitoreada por el estado para asegurarse que los padres les enseñen a sus hijos creencias y estilos de vida a los que puede que se opongan – y que los padres consideren incluso como malos.
Un juicio traído ante la corte apropiada – por ejemplo, el Noveno Circuito de Apelaciones en San Francisco (famosa por declarar inconstitucional el Juramento a la Bandera) – podría permitir que un juez dictamine que el Profesor Reich está en lo correcto, que los niños sí tienen el derecho de aprender creencias y conductas opuestas a las de sus padres. Y si los padres se rehúsan a enseñarlas, entonces la corte puede ordenarles que para asegurar los “derechos” de sus hijos deben enviarlos a la escuela pública.
Vemos ese peligro,” dice Thomas Washburne, J.D., de la Fundación de la Defensa Legal del Homeschool. “Podríamos verlo aparecer en un caso donde los padres que eduquen a sus hijos en casa hallan fallado, de manera demostrable, al no educar a un hijo. Algún grupo defensor podría presentar una acusación legal y tratar de montar un caso a favor del hijo. Podrían afirmar que el niño tiene este derecho que Reich ha identificado, y el juez podría estar de acuerdo.”
En una reciente revisión del libro de Reich publicada por Amazon.com el revisor declaró, “La meta principal de la educación es desarrollar la autonomía en los niños.” Reich fue citado en la Revista de Educación en el Hogar – Noticias y Comentarios diciendo: “El estado tiene el rol de promover el interés independiente de los niños, incluyendo el derecho de vivir una vida diferente a la que sus padres llevan.”
Estas pasmosas declaraciones - ¿vamos a creer que hasta que aparecieron los educadores modernos de hoy los niños estaban condenados a ser copias al carbón de sus padres? – muestran que las ideas de Reich han caído en terreno fértil. Reich afirma, “A los niños se les debe, como un asunto de justicia, la capacidad de llevar vidas – adoptar valores y creencias, ir en pos de una ocupación, compartir nuevas tradiciones – que son diferentes a las de sus padres. Debido a que el niño no puede... asegurarse la adquisición de tales capacidades y a que los padres podrían oponerse... el estado debe garantizárselos” (énfasis añadido).
Es en este punto donde podemos comenzar a ver las implicaciones, en realidad el peligro, dice Washburne. Reich también ha escrito, “Ni los padres ni el estado pueden justamente intentar imprimir de manera indeleble en un niño un conjunto de valores y creencias.”
¿Están ustedes escuchando, padres Cristianos? Considere los mandamientos Bíblicos, tales como: “Y las enseñarás (las palabras de Dios) a vuestros hijos... (Deut. 11:19), o “Instruye al niño en el camino que debiese andar...” (Prov. 22:6). Según la opinión de Reich obedecer estos mandamientos sería una injusticia.
No obstante, argumenta que la interferencia del estado en la educación hogareña puede ser necesaria para asegurar la libertad religiosa de los niños: “El estado no puede renunciar a su” (énfasis añadido). Traducción: El homeschooling está bien, en tanto que no les enseñen a sus hijos a ser Cristianos.
Lo que Reich está haciendo,” dice Washburne, “es establecer un marco académico por el cual un juez activista podría dictaminar a favor de fuertes restricciones a la educación en el
hogar.”
¿Cuál es el propósito de las propuestas de Reich?
Dice Washburne, “La élite de la educación mira a los padres que educan a sus hijos en sus.”
Para muchos padres todo el punto del homeschooling es sacar a sus hijos de las escuelas públicas y alejarlos de las ideas y valores corruptos. Ahora Reich propone que estas ideas corruptas sean traídas al seno del hogar por los mismos padres – o si no...
Las cosas han estado bastante tranquilas hasta este año,” dice Washburne, “pero las ideas de Reich están allí afuera. Estamos esperando a ver si alguien trata de implementarlas.”
Quizás los padres Cristianos debiesen comenzar a planear qué harán si un juez activista dictamina que sus hijos tienen el “derecho” a que se les imparta el curso Paganismo Práctico 101. Desde el punto de vista de este escritor, es solo cuestión de tiempo antes que tal respuesta sea necesaria.

Para más información, contáctese con Fundación de la Defensa Legal del Homeschool,null

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Lee Duigon es un hombre de negocios y escritor por cuenta propia originario de New Jersey.

La escuela en casa

Carlos Fresneda*

Chester acaba de cumplir ocho años y no sabe lo que es el cole...

¿Para qué perder el tiempo en la escuela? Mejor, estudiar en casa. El "homeschooling" empieza a arrasar en Estados Unidos: son un millón y medio de niños. En españa son "bichos raros".

Sus mejores amigos, Lucas y Craig, tampoco tienen la más remota idea. Viven en Nueva York, capital del mundo civilizado, y forman parte de una red local de niños sin escuela: sus padres han decidido que crezcan lejos del rigor académico, que aprendan a su ritmo y sin competitividad, que sacien su curiosidad leyendo, explorando un museo, empapándose de naturaleza...
"Y sobre todo jugando, que están en la edad", proclama la madre de Chester, Isabella Schwartz. "No entiendo cómo a un niño de ocho años se le puede forzar a sentarse seis horas en un pupitre. Tampoco me explico por qué se les bombardea con deberes, por qué se les obliga a memorizar conocimientos inútiles, por qué no se les deja ni cinco minutos a solas con su imaginación. Yo creo que un niño, a esta edad, aprende sobre todo a través de la intuición y del juego. Por eso he decidido no llevar a Chester al colegio". Hace 20 años, Isabella se habría ganado a pulso el estigma de enemiga de la sociedad. La habría denunciado algún vecino; la habrían amenazado incluso con retirarle la custodia de su hijo, como les ocurrió en tiempos a los pioneros del homeschooling. Hoy, pueden estar tranquilos. La escuela en casa es perfectamente legal en los 50 estados. Un millón y medio de niños han faltado este año al comienzo de curso y la cosa va a más. La revista Newsweek le dedica la portada al tema. Brotan decenas de publicaciones, redes locales de apoyo, directorios en Internet. La Universidad de Harvard da la bienvenida a las primeras generaciones de homeschoolers. Y actores famosos como Debra Winger y John Travolta deciden desescolarizar a sus hijos.
Aún hay voces que alertan contra las supuestas carencias de los sin escuela. Algunas de ellas, tan autorizadas como las del autor de La Inteligencia Emocional, Daniel Goleman: "Todo lo que sé lo aprendí en el patio de recreo".
Pero poco a poco, psicólogos y pedagogos van dejando a un lado los prejuicios, y hasta los asesores del Departamento de Educación, como Patricia Lines, se rinden ante la evidencia: "Estamos asistiendo a la reinvención de la idea de escuela. Nos encontramos a las puertas de una educación más abierta, mucho menos rígida, con infinitas posibilidades de aprendizaje fuera del sistema".
La madre de Chester sonríe cuando escucha a los expertos y recuerda los titulares alarmistas que acompañaron a los primeros casos (comparables a los que mereció Gabriel, el niño almeriense que estudia por Internet y que ha golpeado las conciencias de los educadores españoles).
"Aquí abrieron la brecha los padres ultrarreligiosos, preocupados por los valores que estaban inculcando a sus hijos en las escuelas", explica. "Luego se apuntaron los libertarios y los alternativos. Ahora te encuentras de todo, incluso gente que jamás pensó dedicarse a esto, padres y madres convencionales que llegan rebotados, después de una mala experiencia de sus hijos en la escuela".
Isabella, 43 años, llevaba rumiando la idea desde antes de tener a Chester. Su maestro en esto del homeschooling fue el venerado John Holt, autor de Enséñate a ti mismo. Holt sostiene que los niños son aprendices natos, y que los exámenes, las notas y hasta los mismos profesores no sirven más que para inhibir esa capacidad natural que muchas veces se acaba perdiendo. La mejor escuela, a su entender, está fuera de las aulas, y los mejores tutores son los padres, que más que enseñar deberán alimentar la curiosidad de sus hijos.
Con la lección aprendida, y con la ayuda ocasional de su marido Jim (masajista, como ella), Isabella dejó que Chester llevara la pauta. Y ante su asombro descubrió que el niño aprendió a leer casi por sí solo, con la misma naturalidad con la que empezó a hablar o a dar sus primeros pasos. La jornada extraescolar de Chester comienza sin prisas a eso de las nueve y media de la mañana. Si el tiempo acompaña, lo primero que hacen madre e hijo es media hora de gimnasia y estiramientos en Central Park. Vuelven a casa y leen una o dos horas juntos, con la pequeña Jemimah -tres años- revoloteando en la alfombra. Mientras la madre hace la comida, Chester pinta, o juega, o aprende a tocar la flauta.
Por la tarde es cuando ve a sus amigos Craig y Lucas: a veces en el parque, otras en la piscina cubierta o en el taller de artes plásticas al que se han apuntado. Con su padre -y con los otros catorce niños que forman parte de la red de homeschoolers- va todas las semanas a visitar algún museo, o a ver una obra de teatro, o de excursión a una granja cercana: clase práctica de naturaleza. Los viernes y los sábados, partido de béisbol.
"En unos meses le llevaré a Matemáticas, que es mi punto débil", admite Isabella. "Contamos con un profesor que da clase en grupos pequeños y tenemos también acceso gratuito a los ordenadores del colegio público. Pero aún es pronto para que el niño se deje los ojos en la pantallita; prefiero que desarrolle antes otras habilidades".
Y Chester, ¿qué opina? "En el béisbol tengo amigos que van al cole, pero siempre están muy ocupados y apenas tenemos tiempo para vernos entre semana... ¿Que si me gustaría ir a clase? Bueno, a lo mejor algunos días, pero todos seguidos no: creo que me cansaría pronto".
Cristina Lloyd, 20 años, estuvo en el colegio precisamente hasta los ocho, cuando sus padres decidieron desescolarizarla: "No guardo mal recuerdo de las clases; lo peor era que llegaba a casa agotadísima. Con el cambio, empecé a aprender mucho más rápido: mi padre, que es ingeniero, decidió trabajar menos y ayudarme con las ciencias. Como me quedaba bastante tiempo libre, me metí de voluntaria en la iglesia, en un hospital y en una asociación ecologista".
Cristina estudia Biología en la Universidad de Maryland. Superó con creces el examen de ingreso, y también el de socialización: "No he tenido ningún problema para adaptarme. Toda mi vida he estado rodeada de chicos y chicas de mi edad. La única diferencia es que nuestro punto de encuentro era siempre fuera de la escuela".
¿Y a tus hijos, los educarías en casa? "Uf, no sé. Yo les estoy muy agradecida a mis padres, pero es mucho trabajo, y casi siempre es la madre la que se sacrifica". "Al final te compensa", replica el padre, Bill Lloyd, portavoz del National Home Education Research Institute. "Lo mires por donde lo mires, no veo más que ventajas: los niños aprenden más y mejor, se crean lazos muy estrechos entre padres e hijos, los chavales tienen menos problemas emocionales y salen con un fortísimo sentido de responsabilidad y de independencia".
Desde 1993, cuando vencieron la última batalla legal, el número de homeschoolers se ha multiplicado por cinco en Norteamérica. La legislación varía mucho según los estados: unos obligan a exámenes periódicos para comprobar si el niño está a su nivel; en otros basta con el informe de un tutor. Los colegios públicos ceden sus bibliotecas y sus instalaciones deportivas a los sin escuela, y en Washington y Iowa se han abierto los dos primeros centros de recursos para padres de homeschoolers.
Canadá y Australia son terreno más que abonado para los sin escuela. En Hong Kong, Japón e incluso Egipto existen también asociaciones de homeschoolers. Gran Bretaña lleva la voz cantante en Europa y Francia es nuestro punto de referencia más próximo. En España, la objeción escolar está aún en pañales. Apenas medio centenar de familias, enfrentado a la incomprensión social y obligado incluso a dar la cara ante los tribunales (aunque los jueces siempre se han puesto del lado de los padres que no llevan al colegio a sus hijos por motivos ideológicos, algo muy distinto al absentismo escolar).
Con la Escuela hemos topado!", se lamenta Isabel Gutiérrez desde un remoto punto de la cornisa cantábrica. "A la gente le cuesta creer que la sociedad evoluciona. Hace diez años parecía impensable que se pudiera objetar al servicio militar, pero aquí estamos. A lo mejor dentro de otros diez ocurre lo mismo con la escuela, no lo sé". Isabel y Guillermo tienen tres hijos, dos de ellos en edad escolar. Pese a sus dudas, decidieron no llevarles a clase y confirmar por su propia experiencia que "el aprendizaje viene por sí solo y no como algo impuesto".
La madre pasa la mayor parte del tiempo con ellos; el padre la releva por las tardes... "Ningún día es igual. Los niños se despiertan a las nueve o así, se pasan mucho tiempo jugando, me ayudan con las tareas de la casa, leemos juntos, tejemos muñecos de lana. Hay rachas en que hacemos un trabajo más de escuela, y nos centramos por ejemplo en las matemáticas. El mayor lee muchísimo, a la niña se le da muy bien la cosa artística. Los dos están fascinados con la equitación: quieren saberlo todo sobre los caballos".
Isabel y Guillermo saben que sus vecinos les consideran raros, "pero nuestros hijos no son marginales, se relacionan con otros chicos de su edad y si no se ven más es porque sus amigos están ocupados, en clase o haciendo deberes".
En sus escasos ratos libres, Isabel colabora con Crecer sin Escuela, el boletín que sirve de punto de encuentro a padres e hijos objetores. Desde 1994, cuando se celebró el primer encuentro nacional, el grupo va en aumento, luchando por salir de la semiclandestinidad.
Desde Alicante, Péter Szil, psicoterapeuta húngaro afincado desde hace doce años en nuestro país, ha hecho todo lo posible por espolear el movimiento: "Mi decisión personal fue la de dar la cara, porque es la única manera de conseguir algo".
Péter tiene dos hijos, Lomi y Tolmi. El mayor fue a clase hasta los nueve años; un cambio de colegio le hizo virar accidentalmente de rumbo: "Decidimos probar a ver qué tal nos iba en casa, y descubrimos que el niño era feliz y que le surgieron inquietudes que antes no tenía. Para mí fue también mucho más gratificante: todas las energías que antes me dejaba intentando cambiar la escuela podía invertirlas directamente en él".
Uno a uno, Péter rebate los fantasmas que pesan sobre la objeción escolar. "Los niños no se pasan todo el día en casa; al contrario, gozan de mucha mayor libertad de movimientos que en la escuela. ¿Que si no socializan? Nos olvidamos que la sociedad existe desde mucho antes que la escuela. Mi hijo ha estado en los boy scouts, ha participado en talleres con gente de todas las edades, ha viajado todo lo que ha podido. La niña va desde muy pequeña a clases de música: aprendió a leer las partituras antes que las letras".
Péter rebate también el argumento más socorrido desde el flanco progresista: "No queremos restarle el mérito a la enseñanza pública, que ha cumplido una función vital en este siglo. Pero la sociedad cambia, y no es el primer logro social que se vuelve contraproducente por su uso masivo. No estamos pidiendo que desaparezcan los colegios públicos; simplemente que se reconozca el crecer sin escuela como una alternativa".
"La curiosidad es el hambre del aprendizaje", sentencia Péter, "y los colegios están provocando la anorexia cognitiva: niños que se han dado el atracón y acaban perdiendo el apetito por conocer".

http://www.el-mundo.es/larevista/m6/textos/escuela.htmlnull
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Carlos Fresneda.- Es periodista, colaborador habitual de Integral. Reside en Nueva York, compartiendo la corresponsalía del diario "El Mundo"

APRENDIENDO DE LA ANTIGUA GRECIA

Por Katheleen Melonakos*

Tengo que educar a mi hija de cinco años. Preocupada por los altos costos, un bajo rendimiento, una reducida participación de padres y una violencia cada vez mayor en las escuelas del Estado, mi marido y yo optamos por una alternativa en la educación de nuestra hija: una combinación de escuela privada y educación en casa. Antes de tomar esta difícil decisión, no sólo investigué cuidadosamente las opciones locales, sino que también revisé muchos libros y artículos sobre el estado de la educación en Estados Unidos y qué hacer al respecto.
Al realizar este sondeo, me topé con un libro excelente titulado Educación de mercado: La historia desconocida, de Andrew Coulson. Luego, tras una visita a Grecia este año, releí La República, de Platón, y la Historia del mundo clásico de Oxford. Los antiguos sentaron las bases de gran parte de nuestra civilización; ¿podrá una investigación de nuestras raíces arrojar luz sobre los problemas actuales? Un breve bosquejo del sistema educativo de Esparta y Atenas antiguas respalda el argumento del libre mercado en la educación.
La República, de Platón, es un clásico eterno, que más que cualquier otro libro con excepción de la Biblia, influyó sobre nuestros ideales educativos. Platón fue el primero en introducir la idea de controles gubernamentales en las escuelas. Pero los grandes griegos carecían de la perspectiva que tenemos nosotros ahora. Coulson estudia el sistema educativo en distintos períodos y lugares de la historia del mundo y compara los resultados. Destaca la antigua Grecia, la naciente Roma, varios períodos de Inglaterra, Oriente Medio en la temprana Edad Media, Estados Unidos antes de la guerra civil, y algunas áreas del Japón moderno como ejemplos de sociedades donde florecieron dos cosas simultáneamente: la educación de libre mercado y un progreso cultural. Destaca en particular la antigua Atenas, donde, sin ninguna obligación legal, los padres se encargaban de diversos modos de que sus hijos se instruyeran. Coulson contrasta esta educación con la de Esparta, cuyos líderes controlaban apretadamente la vida intelectual y cultural.

EL SISTEMA OBLIGATORIO DE ESPARTA. Atenas y Esparta pueden haber compartido "la misma sangre, el mismo idioma, la misma religión y las mismas costumbres" que constituyen el hellenikon, o la cultura helénica, como nos dice Herodoto, pero sus sistemas de gobierno y educación eran radicalmente diferentes. Para mediados del siglo VI a.C., Esparta era una oligarquía agraria del interior que dependía de sus campesinos esclavos para proveer comida a los ciudadanos guerreros. Luego de ayudar a Atenas a vencer a Persia entre 470 y 460, sus líderes se volcaron a tres grandes actividades: aplacar constantes rebeliones de esclavos, intentar conquistar otras ciudades estados, en especial Atenas, y forjar su nueva generación de acuerdo con el modelo espartano, utilizando coerción y fuerza bruta.
Su "sistema educativo" formaba parte de la sociedad militar totalitaria. La oligarquía que administraba la maquinaria estatal dictaba cada aspecto de la vida, incluyendo la crianza de hijos. Regulaba estrictamente el matrimonio y la procreación. Sólo se podía concebir un hijo con el permiso de los gobernantes, y debía pasar exitosamente sus inspecciones antes de que se le permitiera vivir. Los "educadores" apartaban a los niños de sus madres a los siete años y los ubicaban en campamentos de entrenamiento del gobierno, donde vivían en caóticas residencias con otros soldados bajo entrenamiento hasta los treinta años. Las mujeres se entrenaban con los hombres, pero en barracones separados. A partir de los veinte años, los jóvenes podían casarse, si lo aprobaban los mayores, pero los hombres no podían vivir con sus mujeres. El entrenamiento consistía en ejercicio físico y técnicas de supervivencia. Los supervisores utilizaban castigo corporal regularmente.
Esparta logró triunfar en su producción de guerreros feroces, ampliamente admirados y temidos. Muchas ciudades estados oligárquicos de Grecia se aliaron con Esparta, con frecuencia para preservarse. Pero Esparta era única en la rigurosidad de su control estatal para criar niños. Se transformó en una sociedad aislada y rígida, cuyos soldados, según Platón, eran estúpidos, y cuyos líderes rechazaban nuevas ideas a favor del status quo. Tenía problemas para mantener una tasa de nacimiento que garantizara el recambio de la población. Emprendimientos de creación, tales como el comercio, una economía de mercado, viajes, arte, arquitectura, ciencia y filosofía, e incluso el lenguaje escrito, nunca se desarrollaron en Esparta; de hecho, sus líderes prohibían esas actividades. Esparta fue una de las sociedades menos instruidas de su tiempo. No dejó templos inmortales, ni progresos científicos, ni documentos escritos, ni libros. Coulson sostiene que "su legado a los tiempos modernos es insignificante, independientemente de haber sido un modelo para aquellos que abogaron por sistemas totalitarios de educación durante la Revolución Francesa, Estados Unidos del siglo XIX, y durante el surgimiento del Partido Nacional Socialista Alemán (Nazi)". (Coulson provee ejemplos documentados.)

ATENAS PERMITIA LA DECISION DE LOS PADRES. Por el contrario, Atenas aceptó el comercio, las embarcaciones, los visitantes extranjeros, una economía diversificada y el libre intercambio de ideas. Karl Popper, en Una sociedad abierta y sus enemigos, dijo que los atenienses comenzaron la más grande de todas las revoluciones: "la transición de la sociedad cerrada a la sociedad abierta". Atenas es inimaginable sin el agora, o mercado, en donde se encontraban los mercaderes para vender sus mercancías. El agora también se transformó en un centro social, donde las partes interesadas se encontraban para escuchar a los estudiosos dar conferencias, debatir sobre asuntos de actualidad, o contratar instructores para sus hijos. Las normas que regulaban el comercio se decidían mediante consejos democráticos, en los que se esperaba la participación de todos los hombres nacidos libres.
El alfabetismo no era un crimen, muy por el contrario -era necesario para participar en la sociedad ateniense-. Tanto la clase acaudalada como los artesanos utilizaban sus conocimientos para una gran variedad de actividades, desde "componer poesía hasta maldecir enemigos, desde dictar leyes hasta emitir el voto, desde inscribir lápidas o dedicatorias hasta escribir listas de compras". Se estima que bastante más de la mitad de la población masculina sabía leer y escribir, lo que significa que los atenienses eran el pueblo más alfabetizado de su tiempo. No se estimulaba a las mujeres para que aprendieran a leer, pero muchas de ellas sabían leer y escribir.
El matrimonio, la familia, la religión, y la educación de los hijos eran obligaciones importantes de los padres en la antigua Atenas, no del Estado. Los ciudadanos guardaban debida lealtad, ya que la protección militar era una necesidad crítica y el propósito principal del gobierno; sin embargo, el militarismo no era un fin abarcativo en sí mismo como en Esparta. El servicio en las filas militares era voluntario, pero considerado una honorable obligación. Atenas poseía una milicia y un aparato de gobierno efectivos sin ningún control estatal de la educación. Pericles contrastó los sistemas educativos de Atenas y Esparta en su famosa oración funeraria: "Los espartanos, desde la más temprana juventud, son sometidos al más trabajoso entrenamiento de coraje; nosotros transitamos nuestras vidas sin todas estas restricciones, y sin embargo, estamos tan preparados para enfrentar los mismos peligros como ellos...Hay cierta ventaja en enfrentar el peligro con una tranquilidad mental, en lugar de un trabajoso entrenamiento, con coraje natural en lugar de coraje inducido por el Estado."
Pericles también destaca otras formas en las que la ciudad resultaba admirable: "Nuestro amor a la belleza no nos conduce a la extravagancia; nuestro amor a los asuntos de la mente no nos hace débiles." Y luego: "En nuestros propios hogares encontramos una belleza y un buen gusto que nos fascinan cada día, que hacen desaparecer nuestras preocupaciones..."
Los ciudadanos pertenecían a asociaciones voluntarias, que tenían propósitos específicos, brindaban un sentido de pertenencia y proveían educación para los jóvenes. El pueblo, o deme, conformaba la unidad política local, basada en la geografía, pero igualmente importante resultaba la phratry, una especie de asociación fraternal y religiosa compuesta por parientes o no, en donde los niños eran introducidos al grupo al nacer y en la adolescencia en ceremonias especiales, y a los jóvenes los unían lazos especiales con los adultos. El phatry y otras organizaciones sociales tales como clubes de beneficencia, fúnebres y aquellos asociados con actividades o comercios específicos permitían que los niños y los jóvenes se asociaran con los semejantes y con adultos mentores.
Oswyn Murray, de Oxford, afirma que las escuelas organizadas aparecen ya hacia el final del siglo VI y se extienden para finales del siglo V a.C. Los padres pagaban por la educación, pero los costos eran bajos. Los padres les enseñaban a sus hijos en persona o se aseguraban de que recibieran instrucción, ya que la mayoría deseaba que sus hijos triunfaran en la sociedad ateniense. Los estudios empezaban a los siete años. Para algunos concluían una vez alcanzadas los conocimientos básicos, pero para muchos otros continuaba diez años o más. Con excepción de un entrenamiento militar obligatorio para todos los hombres de entre 18 y 20 años, la participación del Estado en la educación era mínima. Y sin embargo surgieron algunas escuelas para instruir a los hombres de Estado, como la Escuela de Retórica de Isócrates o la Academia de Platón. Esas escuelas, y los servicios de conferencistas itinerantes que viajaban de ciudad en ciudad, enseñando matemáticas, lingüística, antropología y oratoria forman la base de lo que ahora se conoce como educación superior.

ATENAS ERA MAS INTELIGENTE. El resultado del libre intercambio de ideas y de la responsabilidad de los padres en el aprendizaje es lo que Coulson quiere enfatizar en su comparación entre Atenas y Esparta. Coulson considera que debemos re-evaluar nuestra noción del control estatal de las escuelas, con su torpe obligatoriedad y su forzada uniformidad. Para mí resulta irónico que Platón sugiriera un control estatal de la educación, con admiración por el sistema espartano, cuando su propia sociedad era brillante. Incluso más irónico resulta el hecho de que muchos de los que apoyaron la educación estatal en Estados Unidos, como Benjamin Rush, John Dewey y varios líderes unionistas, han propugnado la idea espartana de que los "niños son propiedad del Estado", contradiciendo el principio fundamental de la fundación de Estados Unidos que proclama que la familia precede al Estado, y que los ciudadanos son agentes libres con derechos inalienables de libertad de asociación.
Cada vez escuchamos más casos de escuelas que se parecen a cárceles con detectores de metales y guardias armados. ¿Nos estamos transformando en Atenas o en Esparta? Atenas gozaba de unidad sin uniformidad, de una defensa voluntaria, pero efectiva, de logros extraordinarios y de una educación de libre mercado. ¿Por qué no gozar de estos beneficios?
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*Katheleen Melonakos es activista en favor de la educación libre.
Este artículo fue originalmente publicado en la revista Ideas on Liberty. Permiso para traducir y publicar otorgado por The Foundation for Economic Education (www.fee.org) a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre (www.atlas.org.ar).
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PRESENTACIÓN

El artículo 27 de la Constitución reconoce la libertad de enseñanza y el derecho a la educación básica obligatoria y gratuita para todos. Se puede afirmar que la educación es un derecho especialmente valorado por el conjunto de la sociedad cuyo disfrute no se abandona a la autonomía de la voluntad, sino que la constitución establece el deber de cursar la enseñanza básica. Pero la Norma fundamental no equipara enseñanza básica con escolarización obligatoria; interpretación que, sin embargo, es la que ha plasmado el legislador tanto en la LOGSE, LOCE o LOE. La consecuencia de este desarrollo normativo restrictivo de la libertad de enseñanza es la emergencia de conflictos derivados del incumplimiento de la obligación escolar. Los problemas que ello plantea son los que en este weblog se estudian en profundidad, aportando respuestas a algunos de los conflictos que se suscitan en la actualidad, y diferenciando, claramente, los supuestos de absentismo escolar, fruto de situaciones que hacen del niño o de la niña una víctima del entorno de pobreza o deprivación social en el que se desarrolla su existencia, de aquellos otros testimonios de objeción al deber escolar que tienen que ver con la decisión consciente de las familias de educar responsablemente al niño fuera del sistema educativo escolar y que se concretan en la práctica del "homeschooling" o educación en el hogar.

Situación legal en otros países

Australia:

La educación en casa es legal para todos los estados y territorios australianos. Sin embargo, la ley varía entre ellos en cuanto a las exigencias de registro y la potestad de las autoridades para comprobar cómo se está llevando a cabo la educación.

A modo de ejemplo, la educación en casa se regula desde “la Oficina del Departamento de Educación”  en Nueva Gales del Sur. Según la normativa de este estado, la Ley de Educación de 1990 obliga a los padres a garantizar que los menores a su cargo entre 5 y 16 años estén o bien matriculados en un centro escolar público o privado o inscritos como menores educándose en el hogar.

Para poder llevar adelante el requisito del registro, una “Persona Autorizada” entrará en contacto con el solicitante para acordar la planificación que se espera llevar a cabo en la educación del niño o niña, incluyendo el programa de aprendizaje y el entorno en el que éste se producirá. Si es aprobado, el período de registro dura de seis meses a dos años.

Austria:

No ha permitido la educación en casa en el pasado pero sí lo hace hoy en día.

Bélgica:

Permite en la actualidad  la educación en casa, y siempre lo ha hecho.

Dinamarca:

Permite en la actualidad  la educación en casa, y siempre lo ha hecho.

Existe la obligación de recibir una educación adecuada, pero no existen leyes de escolarización obligatoria. No existen ayudas económicas específicas para familias que educan en casa.

La educación en casa se rige según la normativa que recoge la regulación de los centros educativos  independientes y privados a nivel de primaria y secundaria.

Inglaterra:

Permite en la actualidad  la educación en casa, y siempre lo ha hecho.

Las líneas de actuación del DSCF (Departamento de Escuelas, Infancia y Familias) para las autoridades locales establecen el marco de regulación de esta opción:

La responsabilidad de la educación de los menores recae sobre sus padres. En Inglaterra la educación es obligatoria, pero no así la escuela. Los padres tienen el derecho a educar a sus hijos e hijas en casa. El art. 7 de la Ley de Educación de 1996 establece que:

Los padres de los menores en edad escolar deberán proporcionarles educación eficaz a tiempo completo y adecuada

a)  a su edad, aptitud y capacidad y

b)  a cualquier necesidad educacional especial que tengan, bien sea a través de la asistencia regular a un centro escolar o de otro modo.

La ley no define qué se entiende por educación “eficaz” ni “adecuada”. pero la jurisprudencia ha venido interpretando el término “eficaz” como aquella educación que consigue lo que se propone obtener, y “adecuada” como aquella educación “que equipa al menor para integrarse en la comunidad de la que es parte, más que como la integración entendido el país en su conjunto, siempre y cuando no  suponga un obstáculo para el desarrollo del menor, si deseara éste en un futuro adoptar otro tipo de vida”.

Las autoridades no tienen conferida por ley la potestad de identificar a los menores educados en casa, ni de monitorizar la educación que se está produciendo en el hogar de manera rutinaria. Sin embargo, las autoridades podrán actuar si detectan que no se está proporcionando esa educación “adecuada”.

La educación en casa es legal en este país. La Sección 7 de "The Education Act 1996 (England and Wales) reza: Los padres de los niños en "edad escolar" les darán una educación eficiente y a tiempo completo adecuada a su edad, habilidades y aptitudes y toda la educación especial que puedan necesitar, ya sea mediante la asistencia regular a una escuela o de otra manera. Un buen número de niños se educan en el hogar en este país y existen varias asociaciones y grupos de apoyo para ellos

Finlandia:

La educación es obligatoria pero no la asistencia a un centro escolar. La ley determina que las autoridades locales deberán monitorizar el progreso de la educación proporcionada en el hogar. Las familias que educan en casa no reciben ayuda económica especifica, y los menores educados de este modo deben realizar exámenes.

Francia:

Permite en la actualidad  la educación en casa, y siempre lo ha hecho.

La no-escolarización es legal desde 1882. La educación es obligatoria podrá ser dispensada, tanto en una escuela pública como privada, como por la familia e incluso por una tercera persona libremente elegida por la familia.
Para elegir esta opción se ha de comunicar por escrito a la Autoridad competente. Se facilita la obtención de los títulos oficiales a través de convocatorias libres a los mismos, en los que no se establece la edad mínima para su obtención, siendo el propio candidato el que tiene que evaluar su capacidad para ello

Sin embargo se han producido recortes en la legislación de 1998. Con anterioridad, los menores podían ser educados en el hogar, y eran evaluados a los 8, 10 y 12 años.

La ley 98-1865 exige el registro previo y las visitas al hogar educador por parte de un Miembro del Departamento de educación, sociólogos y psicólogos. El incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear una pena de multa o de 6 meses de prisión. Así mismo,  se especifica al detalle las áreas en las que se debe impartir dicha educación en el hogar.

Italia:

El decreto legislativo de Abril de 1994 nº 297 establece en el artículo 110 que los padres pueden asumir personalmente la enseñanza (obligatoria) de sus hijos. Los padres que eligen esta opción han de demostrar capacidad económica y técnica para asumir la enseñanza de sus hijos y comunicarlo anualmente a la autoridad educativa correspondiente

Alemania:

Hoy en día no permite la educación en casa en la literalidad de la ley, sin embargo parece permitirse en casos individuales.

La escolarización es obligatoria en todos los estados alemanes. Los niños y niñas a partir de los 6 o 7 años deben acudir a un centro escolar público o privado autorizado y cursar por lo menos 9 años de escolaridad. La educación en casa no se admite como motivo de exención de la escolarización. El incumplimiento de esta obligación de escolarización se entiende como una infracción administrativa y está sancionada con una multa de miles de euros.

Las leyes alemanas sobre escolarización obligatoria son de las más restrictivas de Europa.

Grecia

Hoy en día no permite la educación en casa en la literalidad de la ley, sin embargo parece permitirse en casos individuales.

Portugal. La legislación portuguesa consagra a los padres como responsables primeros de la educación de sus hijos (Ley 9/79) y preve tres formas de desarrollar esta educación: Pública, privada y en la familia (decreto ley nº 553/80). Para optar por la opción de educación en casa, la familia ha de comunicarlo a las autoridades del área educativa y realizar pruebas de evaluación a los 4, 6 y 9 años. Se exige que los padres tengan una licencitatura o experiencia educativa.

Situación legal de la educación en el hogar en España.

las leyes

Ley Orgánica del Sistema Educativo (LOGSE),capítulo 11, artículo 5, apartado 1 y 2:

1. La educación primaria y la educación secundaria obligatoria constituyen la enseñanza básica
2. La enseñanza básica será obligatoria y gratuita.

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
Artículo 27, apartado 1.

1. Se reconoce la libertad de enseñanza
3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones.

Artículo 10.

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley ya los derechos de los demás son fundamento del orden público y de la paz social.
2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce, se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Art. 26

1. La instrucción elemental será obligatoria
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.


PROTOCOLO 1, ARTICULO 2 DE AL CONVENCIÓN EUROPEA DE LOS DERECHOS HUMANOS (1952)‘A nadie será negado el derecho a la educación. En el ejercicio de cualquier función asumida en relación a la educación y enseñanza, el Estado respetará los derechos de los padres a asegurar dicha educación y enseñanza conforme a sus propias convicciones filosóficas y religiosas.’


CÓDIGO CIVIL
Art. 154.

1. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y comprende los siguientes deberes y facultades:

1º Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.

CODI DE FAMILIA DE CATALUÑA
Art. 14

En virtut de la potestat, el pare i la mare han de tenir cura dels fills i ténen en relació a ells, els deures de convivencia, d'aliments en el sentit més ampli, d'educació i de formació integral.



SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL 1669/1994 DE 30 DE OCTUBRE DE 1994.


FALLO:

El TS declara no haber lugar al recurso de casción, por infracción de ley, interpuesto por el Mº Fiscal, contra la sentencia de la Audiencia de Barcelona que absolvió a Lucas H.B. y nueve más del delito de fundación de Centro de Enseñanza ilegal entre otros.

ARGUMENTACIÓN:

La previsiones del legislador en materia educativa se mueven entre libertad de enseñanza y el derecho de los padres para que los hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo con sus convicciones y la libertad de creación de centros docentes. En este terrreno se crea un amplio marco que permite variadas opciones educativas, si bien hay una frontera que el legislador considera insuperable: toda tarea educativa se debe desarrollar dentro del respeto a los principios constitucionales. Las técnicas educativas y los modelos pedagógicos pueden ser diversos pero en ningún caso sobrepasar las líneas, necesariamente inmodificables, de los valores constitucionales.
.../...
esta posibilidad excluye del tipo penal a los modelos de enseñanza que desarrollen en el ámbito estricto de un núcleo familiar clásico o incluso comunidades cerradas de estructura cuasi-familiar, sin perjuicio de la indeclinable obligación de los poderes públicos de velar por el cumplimento de las previsiones mínimas que no son otras que garantizar el respeto a los principios constitucionales.
La intervención del derecho penal debe estar reservada para aquellos supuesto en los que las enseñanzas impartidas difunden ideas contrarias a la convivencia o a la tolerancia, hacen apología de la violencia, promueven discriminación por motivos raciales, religiosos o xenófobos, o favorezcan prostitución o corrupción de menores, sin perjuicio de la protección específica de estos valores en otros preceptos del ordenamiento penal.

.../...
El derecho fundamental a la educación compromete a los poderes públicos en la tearea de colaborar y ayudar a su efectiva realización pero no se interfiere necesariamente en el derecho de los padres a que sus hijos reciban formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones sin que las vías establecidas por el Estado sean exclusivas o excluyentes, de manera que no cabe descartar los modelos educativos basados en la enseñanza en el propio domicilio siempre que se satisfaga con ella la necesaria formación de los menores.

LA INTERPRETACIÓN

Algunas familias han sido "denunciadas" ante los departamentos de bienestar social, no de educación. Se considera en estos casos la no escolarización como un indicio de malos tratos. Ninguna de estas "denuncias" ha llegado a los tribunales, ninguna familia ha perdido la custodia de sus hijos al comprobarse que la presunta desatención no existía, sino todo lo contrario.

En algunos casos las denuncias fueron dirigidas contra colectivos que no escolarizaban a los niños. Una de ellas llegó al Tribunal Supremo de Justicia.

Las familias que no escolarizan a sus hijos, que la constitución ampara la libertad de las familias a elegir la manera que consideren mejor para educar a sus hijos. Y también, que existe una falta de regulación o legislación al respecto de la educación en el hogar que dificulta la obtención de certificados académicos y la eventual incorporación de nuestros hijos al sistema de enseñanza presencial, no en función de una probada falta de formación adecuada, sino porque no se contempla que puedan existir formas alternativas de adquirirla.

Una fábula

(Artículo publicado en el Boletín Crecer Sin Escuela número 8, otoño 2001)

Hoy mientras esperaba la hora para hacer un examen en la facultad, he estado hablando con dos chicas sentadas detrás de mí. Hablando de la objeción de conciencia, hemos continuado con la educación en casa (o sea, la objeción de conciencia a la escolaridad). Una de las chicas directamente ha defendido la escolarización como único modo de aprendizaje pues "si no te obligan, no estudias" y "compararte con los demás, estimula", ¡en fin! no voy a hablaros del tema de siempre; aunque primero, hay un aviso para navegantes novatos: "La educación en casa implica una elección, ni más ni menos que en cualquier otro tipo de educación. Por eso, si la sola idea de educar a vuestros hijos en casa no os parece maravillosa, ¡no lo hagáis! estarán mucho mejor escolarizados en un colegio de vuestro agrado que con unos padres nerviosos y malhumorados".

Mi idea era contaros una fábula:

Hace mucho tiempo... (bueno, sólo algo más de 20 años) una pareja joven se planteó la forma de educar a sus hijas. Decidieron, por varios motivos, que en casa hablarían en castellano y en valenciano. Por supuesto, las Casandras de turno predestinaron el fracaso de esa odisea ("no hablarán bien ninguna de las dos lenguas", "se exponen a una enfermedad mental"). Sin embargo, ellos pensaron que era lo correcto y continuaron.

Las niñas fueron creciendo y hablaban correctamente los dos idiomas. Llegó el momento de escolarizarlas y sus padres decidieron inscribirlas en un colegio francés. (¡Ay! ¡lo que tuvieron que oír los pobres padres!). Pero las niñas cursaron toda su escolarización en ese colegio.

Hoy esas niñas son adultas. La pequeña ha acabado la carrera en el extranjero, donde vive sola desde los 17 años. La mayor está a punto de acabar la suya y habla varios idiomas. Desde que tienen uso de razón han oído, incluso a esas mismas Casandras, alabar "lo bien que hablan" y no pueden evitar sonreír cuando oyen comentar la suerte que tienen de hablar varios idiomas.

Veinte años es lo que tardará la sociedad en admitir de manera general los beneficios de la educación en casa. Para entonces, los niños de ahora serán adultos y probablemente oirán esos mismos comentarios que yo oigo ahora.

Pensamientos acerca de la Educación.- John Locke

Locke John, Pensamientos acerca de la educación (1693), Capítulo 70: "Sobre las ventajas de una educación doméstica" (Traducción española de José María Domenech Pardo, 1982), La Biblioteca Humanitas de Historia, Editorial Humanitas, Calle Malgrat 99, Barcelona.

Supongamos entonces que la mente sea, como decimos, papel blanco, ausente de todos los símbolos y de todas las ideas; ¿cómo es que se llena de ellos? ¿De dónde le llega esa inmensa colección que la activa e ilimitada inclinación humana ha pintado en ella con una variedad casi infinita? A esto contesto con una sola palabra: de la experiencia, en la que se funda todo nuestro conocimiento y de la que, en última instancia, todo él se deriva.

Como ya he dicho, la sociedad conveniente a los niños es el hogar. Casi estoy dispuesto a detener mi pluma y a no importunaros más sobre este asunto, porque, puesto que el ejemplo y la sociedad, en efecto, tienen más influjo que todos los preceptos, que todas las reglas y todas las instrucciones, pienso que es casi enteramente inútil hacer un largo discurso sobre otras razones y hablar más de ello sin ningún propósito. Pero estaréis dispuestos a preguntar: ¿Qué haré yo con mi hijo? Si lo retengo siempre en casa corre peligro de convertirse en un pequeño señor, y si le envío fuera de casa, ¿cómo puedo librarle del contagio de la rudeza y del vicio, que tan de moda está por todas partes? En mi casa se conservará más inocente, pero también más ignorante del mundo; acostumbrádose a no cambiar de compañía, y viendo constantemente las mismas caras, será, cuando llegue al mundo, un ser tímido u obstinado.

Confieso que por ambos lados existen inconvenientes. Educado fuera de casa, el niño se hará, es verdad, más atrevido y más capaz de valerse entre los niños de su edad, y la emulación de los compañeros dará más vida y habilidad a su joven espíritu. Pero hasta que encontréis una escuela en la que el maestro tenga tiempo para vigilar las costumbres de sus discípulos y en la que la experiencia os pruebe que pone tanto cuidado en darles una buena educación y en formar su espíritu en la virtud, como en acostumbrar su lengua a los idiomas clásicos, mostraréis, forzoso es convenir en ello, un extraño amor por las palabras si, prefiriendo el lenguaje de los griegos y los romanos a las cualidades que hacían de ellos gentes valerosas, estimáis que vale la pena de exponer, por un poco de griego y de latín, a todos los azares de la vida común la inocencia y la virtud de vuestro hijo. En cuanto al atrevimiento y a la seguridad que los niños pueden adquirir en el colegio, en la sociedad de sus camaradas, se mezcla ordinariamente con tanta grosería y tanta presunción, que con frecuencia se ven obligados a olvidar cosas poco convenientes y malsanas. Desde que entran en el mundo, los hábitos adquiridos en el colegio tienen que desaparecer y dar lugar a mejores usos, a maneras verdaderamente dignas de un hombre bien educado. Si se considera hasta dónde el arte de vivir y de conducir, como se debe, sus asuntos por el mundo es radicalmente opuesto a estos hábitos de petulancia, de malicia y de violencia que se aprenden en el colegio, se convence uno de que los efectos de una educación privada valen infinitamente más que las cualidades de este género y que los padres deben retener a sus hijos en la casa para preservar sus inocencia y su modestia como virtudes que se aproximan más a las de un hombre útil y capaz, y lo preparan mejor. Nadie ha pensado ni aun sospechado jamás, que la vida tímida y retirada que se impone a las niñas haga de ellas mujeres menos instruídas o menos capaces. El trato social cuando se acerquen al mundo, les dará pronto una satisfactoria seguridad; y todo lo que el carácter pueda tener de rudo y de violento debe procurarse apartarlo del hombre, porque el valor y la firmeza no reposan, a mi juicio, en la rudeza y la mala educación.

La virtud es cosa más difícil de adquirir que el conocimiento del mundo, y, si la pierde el joven, es difícil recobrarla. La pusilanimidad, la ignorancia del mundo, que son los defectos imputados a la educacion doméstica, no son las consecuencias necesarias de la vida familiar, y, en todo caso, aunque lo fuesen, no constituirían males incurables. El vicio es ya un mal más tenaz y más incurable; y, por consiguiente, del que hay que defenderse en primer lugar. Si conviene prevenir con cuidado esa muelle blandura que enerva frecuentemente a los niños educados mimosamente en la casa, es precisamente en interés de su virtud. Es preciso temer, en efecto, que este carácter débil no sea demasiado fácilmente presa de las impresiones viciosas y que no exponga al joven novicio a las malas tentaciones. Es preciso que un joven, antes de dejar el abrigo de la casa paterna, antes de que se sustraiga a la tutela de su preceptor, haya adquirido una cierta firmeza de carácter y haya sido puesto en relación con los hombres para asegurar sus virtudes y no dejarle emprender un camino ruinoso, o arriesgarse en un precipicio fatal antes de estar suficientemente familiarizado con los peligros del trato social y poseer la firmeza necesaria para no ceder a las tentaciones. Si no hubiera este peligro que temer, no sería tan necesario combatir desde muy temprano en el niño la timidez y la ignorancia del mundo. El trato con los hombres le corrige rápidamente, razón más poderosa todavía para tener un buen preceptor en la casa. Porque si nos hemos de esforzar en darle un aire viril y una seguridad conveniente, es principalmente como una defensa de su virtud cuando sea llamado a gobernarse por sí mismo en el mundo.

Es, pues, absurdo el sacrificar su inocencia para alcanzar confianza y una cierta seguridad en gobernarse por sí mismo, en su trato con los niños mal educados y viciosos; porque el principal objeto que se persigue enseñándole firmeza y aun a sostenerse sobre sus propias piernas, es solamente para la conservación de su virtud. Porque si llega a suceder alguna vez el unir a sus vicios la confianza y la destreza, y a disfrazar sus torpezas, se perderá más seguramente de manera que será preciso o deshacer todos los hábitos que haya aprendido con sus camaradas y desembarazarlo pronto de ellos, o bien dejarlo correr a su pérdida. Los jóvenes no pueden dejar de adquirir seguridad, gracias al comercio de los hombres, cuando vivan con ellos, y esto debe ocurrir cuanto antes. Lo que más reclama nuestro tiempo y nuestros cuidados asiduos es el establecer en su espíritu los principios y la práctica de la virtud y la buena educación. Esta es la preparación (seasoning) que debe recibir de tal modo que no sea el borrarla fácilmente. De esto deben estar bien provistos; porque el trato social, cuando llegan al mundo aumentará su conocimiento y su seguridad, pero es también muy ocasionado a disminuir su virtud; es preciso, por tanto, que tengan una abundante provisión y que de esto su espíritu se haya epentrado profundamente.

Cómo pueden ser preparados para la vida social y dispuestos para hacer su entrada en el mundo, cuando estén maduros para esto, lo examinaremos en otro lugar. Pero no puedo comprender cómo un niño puede adquirir el talento del trato, social y el arte de resolver sus asuntos en el mundo por haber sido colocado en medio de un grupo de niños disipados, de camaradas de toda clase, por haber aprendido a querellarse a propósito del trompo, o a hacer trampas en el juego. Y es difícil adivinar las cualidades que un padre pueda esperar que sus hijos consigan en la sociedad de estos niños que reúne la escuela procedentes de todo género de familias. De lo que estoy seguro es de que todo el que pueda costear un preceptor y educar a su hijo en su casa, le asegurará mejor que toda escuela, maneras gentiles, pensamientos viriles, el sentimiento de lo que es digno y conveniente, sin contar con que le obligará a hacer mayores progresos en sus estudios y también que hará madurar más pronto al hombre en el niño. No es que yo intente censurar por esto a los hombres que dirigen grandes escuelas, ni piense menospreciar su misión. Hay gran diferencia en tener dos o tres discípulos en la misma casa o tres o cuatro veintenas de niños alojados juntos. Cualquiera que sea la habilidad y la actividad del maestro, es imposible que tenga cincuenta o un centenar de escolares bajo su mirada fuera de las horas de clase en que se reúnen todos. No se puede esperar que consiga enseñarles otra cosa que lo que está contenido en sus libros de estudio. Para formar su espíritu y sus maneras sería preciso una atención constante y cuidados particulares prestados a cada niño; lo cual es incompatible con una población escolar tan numerosa; y lo que, por otra parte, carecería de resultado (suponiendo que el maestro tuviese tiempo de estudiar y de atender a los defectos individuales y a las malas inclinaciones de cada escolar), puesto que el niño, durante la mayor parte de las veinticuatro horas de cada día, está necesariamente abandonado a sí mismo o al influjo pernicioso de sus camaradas, influjo más fuerte que todas las lecciones del maestro.

Pero observando los padres que la fortuna favorece con más frecuencia a los hombres intrigantes y atrevidos, se alegran de ver a sus hijos, muy pronto, vivos y emprendedores. Ven en ello un presagio feliz que les asegura el éxito y miran complacinetes las malas partidas que juegan a sus camaradas o que aprenden de ellos, como si por eso realizasen un progreso en el arte de vivir y de triunfar en el mundo. Pero yo me tomaría la libertad de decir quien pone los fundamentos de la fortuna de su hijo en la virtud y la buen crianza, toma el único camino seguro y garantizado. Y no son las travesuras o las diabluras usuales entre los escolares, ni sus maneras groseras, ni su habilidad en entenderse para devastar un jardín, lo que hacen hábil a un hombre; son los principios de justicia, de generosidad y de templanza, unidos a la reflexión y a la actividad, y estas cualidades no me parece que son las que aprenden unos niños de otros. Y si un joven educado en su casa no está más instruído en estas virtudes de lo que estaría en el colegio, yo deduciría que su padre no ha sido bastante feliz en la elección de su preceptor. Tomad un niño de los mejores de una clase de gramática y otro de su edad educado en la familia, y presentadlos juntos en la buena sociedad y entonces se verá quién es el que tiene las maneras de un hombre y se dirige con más soltura a los extraños. Yo imagino que la pretendida seguridad del escolar o bien le comprometerá o bien le faltará; y si es tal, que le capacita solamente para el trato con los niños, mejor estaría sin ella.

El vicio, si podemos creer las lamentaciones generales, madura tan pronto en nuestros días, y se desenvuelve tan temprano entre los jóvenes, que es imposible proteger a un niño contra el contagio invasor del mal si le abandonáis a sí mismo en un rebaño de niños, y si dejáis al azar o a su inclinación el cuidado de escoger sus compañeros. Por qué causas fatales el vicio, en estos últimos tiempos, ha hecho tan grandes progresos entre nosotros, y por manos de qué hombres ha llegado a un dominio tan soberano, dejo a otros que lo averigüen. Deseo que aquellos que se lamentan de la gran decadencia de la piedad cristiana y de la virtud y de la insuficiencia de la instrucción y de la falta de saber que caracteriza a los jóvenes de esta generación, hagan un esfuerzo para buscar los medios de restablecer todas estas cualidades en las generaciones siguientes. Y estoy seguro de que si los fundamentos de esta reforma no reposan sobre la educación de la juventud y sobre los buenos principios que se le proporciona, todos los demás esfuerzos serán superfluos. Y si la inocencia, la sobriedad y la actividad de las nuevas generaciones, no son cuidadas y preservadas, sería ridículo esperar que los que deben sucedernos en la escena del mundo, estén abundantemente provistos de esas cualidades de virtud, de habilidad y de cultura que han hecho hasta ahora a Inglaterra digna de consideración en el mundo. Iba a agregar que también el valor, pero esta cualidad ha sido siempre mirada como herencia natural de los ingleses. Sin embargo, lo que se ha hablado sobre las últimas acciones marítimas (1), de un género desconocido por nuestros antespasados me ofrece ocasión de decir que el vicio es la tumba del valor, y que una vez que las costumbres disolutas hayan sofocado el verdadero sentimiento del honor, la bravura no puede mantenerse ya en el corazón de los hombres. Creo que sería imposible citar un solo ejemplo de una nación que, por famosa que fuese por su valor, haya conservado su crédito militar y se haya mantenido temible para sus vecinos, una vez que la corrupción haya quebrantado y roto los resortes de la disciplina, y que el vicio se haya desenvuelto hasta el punto de osar mostrarse a cara descubierta y sin continencia.

Es, pues, la virtud, la virtud solamente, la única cosa difícil y esencial en la educación, y no una atrevida petulancia, o una habilidad para desenvolverse (2). Todas las demás consideraciones y cualidades deben ceder y posponerse a ésta. Este es el bien sólido y substancial que el preceptor debe convertir en objeto de sus lecturas y de sus conversaciones, y la labor y el arte de la educación deben llenar de ellos el espíritu, y consagrarse a conseguirlo y no cesar hasta que los jóvenes sientan por la virtud un verdadero placer y coloquen en ella su fuerza, su gloria y su alegría.

Mientras más progresos haya hecho un niño en la virtud, más aptitud tendrá para adquirir las demás cualidades. Una vez dispuesto, en efecto, a someterse a las leyes de la virtud, no es de temer que se muestre refractario o moroso en el cumplimiento de los demás deberes; y por eso yo no puedo dejar de preferir la educación doméstica, que se realiza ante los ojos de los padres, con el auxilio de un buen preceptor; este es el mejor medio y el más seguro de alcanzar el fin de la educación, siempre que la cosa sea posible y que se sigan, por otra parte, buenos métodos. Es raro que una casa no sea frecuentada por un gran número de personas: el padre habituará a sus hijos a todas las fisonomías que se presenten, y, en la medida de lo posible, los pondrá en relación con los hombres de talento y de buena educación. No sé por qué los que viven en el campo no han de llevar a sus hijos consigo cuando hagan a sus amigos visitas de cortesía. Lo que sé bien es que un padre, que educa a su hijo consigo, tiene más ocasiones de tenerlo en sus compañía, de darle estímulos cuando lo juzgue a propósito, de garantirlo todo contra el contacto de los criados y de las personas de condición inferior, que si educase a su hijo fuera. Reconozco que corresponde a los padres adoptar una decisión sobre este punto, según sus conveniencias y teniendo en cuenta sus circunstancias. Creo que es para un padre un mal cálculo no molestarse un poco por la educación de sus hijos; porque la educación, en cualquier situación de fortuna que se vea colocada una persona, es la mejor herencia que puede recibir. Pero si, después de todo, ciertas gentes creen que la educación doméstica tiene el inconveniente de no asegurar al niño bastantes relaciones sociales, y que la educación pública le proporciona, ordinariamente, las que no convienen a un joven caballero, habría todavía un término medio, a mi juicio, de evitar los inconvenientes que se encuentran de uno y otro lado.
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Notas:

(1) Locke alude a la lucha indecisa entre la flota inglesa y la francesa en Bantry Bay (1684), y a la derrota de las flotas combinadas inglesa y holandesa mandadas por el almirante Torrington, por los franceses mandados por Tourvile, en Beachy Head en 1690. Macaulay describe con viveza la alarma causada por esta desgracia naval.

(2)Shifting, es decir evasión, astucia, destreza.