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Will Smith vende las virtudes de educar a los hijos en casa

• "Quiero que mis niños aprendan a ser ciudadanos del mundo", dice el actor

OLGA PEREDA

MADRID

Will Smith es un padre de familia preocupado. El actor, de 39 años, quiere que sus dos hijos aprendan a ser "ciudadanos del mundo", algo que no se enseña en las escuelas de EEUU. La solución es, pues, que los niños no vayan al colegio sino que se eduquen en casa. Así lo hace él y, dice, le va de maravilla.El campechano actor estadounidense, que ayer visitó Madrid para promocionar la película Soy leyenda, recalcó que las lecciones de la vida no se aprenden en escuelas públicas ni privadas, de donde salen chavales solo preparados para "trabajar en fábricas o delante de ordenadores". Smith insistió en que sus dos hijos, de 9 y 7 años, van mucho más allá. "Los niños tienen que aprender que no están solos en el mundo, que su vida depende de los demás. Y lo que es más importante: que uno trabaja para dar de comer a su familia".La corriente de educar a los hijos en casa --de la que Smith es el defensor más célebre-- es vista con cautela por parte de los estadounidenses. El motivo es que la mayoría de los que optan por este tipo de educación lo hace por causas religiosas ya que es un movimiento vinculado a los cristianos más conservadores, que no quieren que sus vástagos se contaminen. En la actualidad, más de un millón de chavales en EEUU (el 2% de la población escolar) aprenden en el hogar paterno y no en el colegio.Pero Smith no solo enseña a sus dos hijos cómo ser ciudadanos del mundo. También les ha inculcado el amor por su oficio. Si en el 2006 compartió cartel con su hijo, Jade, en la tierna En busca de la felicidad ahora lo hace con su hija, Willow, en Soy leyenda. "Ella siempre está viendo películas y me dijo que quería participar en esta. Es increíble que un hijo quiera hacer lo que su padre. No hay otra cosa que yo les pueda enseñar mejor, así que es mi responsabilidad hacer que siga siendo divertido para ellos", dijo.

PLANETA SIN VIDA

Soy leyenda se estrena en España el próximo miércoles. La película, de inconfundible sello estadounidense, narra la lucha del protagonista por devolver la vida a un planeta cuya población se ha extinguido por culpa de un virus letal. No es la primera vez que el anteriormente conocido como Príncipe de Bel-Air salva el mundo de las garras del mal, pero ayer vendió el filme como si fuera el primero. Su mayor virtud, reconoció, es la de divertir a los espectadores. "Me gusta entretener. Es lo que quiero", afirmó.La película --dirigida por Francis Lawrence y basada en una novela de Richard Matheson-- ha sido bien acogida por The New York Times, cuyo crítico A.O. Scott ha elogiado la "fuerza interpretativa de Smith". 

Publicado en el díario “El periódico” 15/12/07

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1 comentario

Iratxe FRESNEDA -

Con el permiso de sinescuela, a pesar de no ser un blog dedicado al cine, hago mi pequeña aportación. un saludo.


Y ya van tres adaptaciones...
Cada fin de año aparecen en las carteleras cintas que algo tienen que ver con la destrucción del planeta, el final de la raza humana y el «acabose». En «Soy leyenda» el personaje de Will Smith disfruta de una obligada soledad en Nueva York tras una pandemia que lo hace único. Me impresionó ver la Gran Manzana en silencio, llena de maleza y poblada por salvajes ciervos correteando por sus avenidas. Resulta muy creíble

Como una multitud de terremotos, el día se volvió como la noche y la muerte se extendió». Así reza parte de un poema oral surgido de alguna voz del continente africano y que se extiende por el mismo. En algunos lugares de África, el caos, las enfermedades y la muerte cada día no son ciencia-ficción, sino algo con lo que se lidia a diario. En Occidente, cada vez más distanciados de la muerte -o eso creemos-, la vemos como algo lejano aunque siempre esté al acecho, como en las películas de Woddy Allen pero con menos gracia. Cada fin de año, cada fin de siglo, aparecen en las carteleras cintas que, de un modo u otro, algo tienen que ver con la destrucción del planeta, el final de la raza humana y el «acabose». Poco me atrae la temática, pero lo cierto es que está de primerísima actualidad. Sea como fuere, el tema ha sido y sigue siendo recurrente para el cine y la literatura. Como muestra «Soy leyenda», la segunda cinta de Francis Lawrence tras debutar con «Constantine». Distanciándose de la novela de Richard Matheson, aquí no se trata de la lucha de un hombre corriente ante un hecho extraordinario como es la extinción de la raza humana y el surgimiento de una nueva formada por vampiros. En la ya por los menos tercera adaptación al cine de esta historia, el hombre corriente es un héroe, un militar y científico capaz de descubrir vacunas y soportar ser golpeado brutalmente sin por ello perder capacidades. Capacidades que se suman a las del actor que las escenifica. No puedo evitarlo, pero en casi cualquier circunstancia aún sigue haciéndome gracia Will Smith y la sombra que lo persigue, «El príncipe de Bell Air». Y aunque su registro como actor haya evolucionado, de vez en cuando sigue brotando su faceta más gamberra como cómico. También en «Soy leyenda», donde su personaje disfruta de una obligada soledad en Nueva York tras una pandemia que lo hace único. La primera parte impresiona; nadie imagina poder caminar por la ciudad de los rascacielos sin el ruido de los coches y la muchedumbre saturando sus calles. Acompañado de su perra, ésta resulta ser una brillante actriz cuando en una de las secuencias se arrulla como un bebé en brazos de su progenitor. Me impresionó ver la Gran Manzana en silencio, llena de maleza y poblada por salvajes ciervos correteando por sus avenidas, resulta muy creíble. Como creíbles son las cacerías en coche que lleva a cabo Will Smith. Creo que la novela sigue siendo insuperable.
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